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Martes 18 de diciembre 2012

Lo que no entiende el Marquesito

Por: Antero Flores-Aráoz E.
Lo que no entiende el Marquesito
Foto: imagenpoblana.com

Han causado estupor las apreciaciones de Álvaro Vargas Llosa dirigidas a la Cancillería Peruana a través del diario “La Tercera” de Chile, en relación con el proceso que se ventila ante la Corte Internacional de La Haya entre ambos países. Nadie le niega el derecho a opinar, pero se equivoca en utilizar una intermediación foránea en lugar de dirigirse directa y privadamente a nuestra Cancillería, y lo que es peor en momento inconveniente en que debemos demostrar serenidad y no mover el avispero.

Si su señora madre dijo del padre que solo es bueno para escribir, al hijo bien podría decirle que mejor no escriba, pero en fin, el daño está hecho y únicamente queda invocarle que entienda de qué se trata el tema.

Debería comprender que de acuerdo con la Convención de Viena, el Tratado sobre los Tratados, cualquiera que sea el nombre o denominación que se otorgue, los compromisos bilaterales o multilaterales asumidos por los países son tratados.

El Perú nunca ha negado la categoría de tratado de las declaraciones y compromisos asumidos en los años 1952 y 1954, lo que negamos es que sean tratados de límites entre los suscriptores. La posición peruana es que son compromisos o tratados, pero pesqueros, no limítrofes. Fueron para protección de las doscientas millas marítimas que asumieron Chile, Perú y Ecuador como extensión de su territorio, pero en ellos no se fijó el límite entre las 200 millas de Chile y las del Perú, como tampoco entre Perú y Ecuador. Más aún en aquellos tiempos el Derecho Internacional era ajeno a todo lo que excediera las doce millas.

La Haya es competente para tratar el punto de la “Concordia” que es el que se fija en los tratados de límite terrestre, ya que el hito uno es solamente eso mas no la línea base que está en el litoral y que es el inicio de la proyección del límite marítimo entre ambos países. El Perú ha sometido el tema de la “Concordia” y el del señalamiento de la frontera marítima a la Corte Internacional mencionada; Chile aceptó su competencia sin cuestionamientos ni impugnaciones oportunos, más aun, concurrió ante ella.

Hace sesenta años, cuando se proyectan las 200 millas, no hubo ánimo ni tratos para fijar límite entre las millas chilenas, las peruanas y las ecuatorianas. La proyección fue para proteger las riquezas pesqueras y otras naturales frente a sus respectivas costas. Como frente al Ecuador y cercano al Perú había islas, se puso lo conveniente sobre ello, que no puede aplicarse a Chile y Perú, pues en la zona contigua a las 200 millas de cada cual no hay islas.

Cuando el Perú proyectó su línea de 200 millas marinas, muerde o come mar a Chile, y si Chile hace similar proyección afecta al Perú. Con la línea peruana original las zonas costeras del norte de Chile no alcanzan las 200 millas y con la línea chilena pretendida invariablemente las zonas costeras del sur peruano no alcanzan las 200 millas. Es por eso que el Perú buscando equidad y justicia, no insiste en tesis primigenia sino propone la línea equidistante, que esperemos La Haya valide.

Entre Perú y Ecuador la línea base de proyección del límite de sus 200 millas coincide con la línea ecuatorial, al centro del universo, es decir, paralelo. Por ser nuestro planeta redondo, encima de la línea ecuatorial o bajo dicha línea, las proyecciones limítrofes marítimas son diferentes.

Si el marquesito no entiende, pues no importa, pero por favor ¡no alborote el avispero!

Nota publicada en larazon.pe

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