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REDES SOCIALES
Miércoles 16 de enero 2013

A periodicazos

Por: Grover Pango Vildoso
A periodicazos
Foto: Difusión

Tal vez para demostrarme cuán poco se valora a los políticos, un amigo me citó hace poco una expresión que ha tomado cierta actualidad y que yo no conocía. Dice más o menos: “Los políticos son como los perros; sólo aprenden con un periodicazo”.

Lo que recientemente ha ocurrido en el Congreso de la República bien podría servir de respaldo para este precepto de entrenamiento canino. Un muy buen sector de los medios de prensa peruanos (generalización que incluye radio y TV) advirtió la voluntad de los legisladores de incrementar su “bono de representación congresal” y la opinión pública funcionó como tal, rechazando de plano cualquier egreso adicional en su favor. El rotundo periodicazo dio sus resultados.

No menos importantes son otras contribuciones que la prensa ofrece con frecuencia en tanto informa y orienta. Estos son los instrumentos de que se vale la ciudadanía para tener una opinión y para actuar en determinado sentido. Una sociedad desinformada –o torcidamente informada- podría ser engañada por quienes la gobiernan. Sin duda, una persona alcanza la categoría de CIUDADANO  cuando está adecuadamente informada, tiene opinión propia y decide lo que debe hacer con claridad y firmeza.

Son innumerables los casos en que la prensa ha logrado denunciar, descubrir y hasta derribar regímenes en muchas partes del mundo y en diferentes momentos. De seguro el “caso Watergate” es el arquetipo. Hoy mismo y sin ir muy lejos, más de un presidente (y presidenta) en Latinoamérica sostiene relaciones tensas y hasta abiertamente hostiles con algunas empresas periodísticas que les son críticas cuando no adversas.

Esta noble tarea, que merece ser reconocida y alentada, se constituye en un referente del talante democrático de un régimen. Dicen bien los periodistas cuando señalan que ellos no tienen por función halagar a un gobierno, servirle de vocero o destacar sus aciertos. Por el contrario –dicen los más agudos- le corresponde a quienes gobiernan mostrar sus éxitos mientras que a la prensa le toca identificar sus yerros.

Cualquiera sea la intensidad que la prensa desee aplicar a este “control social” que ella asume frente a quienes gobiernan, ese rol garantiza un comportamiento cuidadoso en quienes tienen -solo pasajeramente- la función pública. Un buen periodicazo ha logrado que un vicepresidente no vaya más allá de lo que debe.

Donde la prensa tiene que reparar sobre sus propios límites es en la consideración de que ella es una empresa. Como tal, muchas de las decisiones que en materia de gobierno se tomen pueden alcanzar a sus propios intereses empresariales o a otros, no periodísticos, que afecten a quienes son sus propietarios o accionistas. De otro lado, no son pocos los casos en que los medios tienen abiertas simpatías (y antipatías) incluso ideológicas. Por ello necesitamos ser atentos observadores de los periodicazos y sus finalidades.

En estos tiempos ya es frecuente escuchar programas radiales que, así como algunos muestran respeto y profesionalismo, exhiben el triste espectáculo de algunos aventureros que manipulan opiniones luego de maltratar el idioma castellano sin misericordia. Vale para Lima pero en el interior parece ser peor. Es especial, tanto en prensa escrita como en radios provincianos, el periodicazo suele ser una invitación asaz grosera para luego simplemente callar con la recepción de una prebenda. ¿Quid pro quo?. 

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