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REDES SOCIALES
Miércoles 16 de enero 2013

¿Gestión con resultados sin impacto?

Por: Lic. César Sánchez Olivencia
¿Gestión con resultados sin impacto?
Foto: diarioimagen.net

-“Señor ministro: ¿Cuál es el resultado…?”

-¡99.99 %…señor…!

-¿Y sabe cuál es el impacto de ese resultado?

-Buenooo…esteee…yooo….”

 

Gestión por resultados (GpR). Se le conoce por este título porque se trata de obtener resultados. Así de simple. Agreguemos para la cátedra de pregrado que lo importante y decisivo no son los productos sino los resultados; que  lo importante y decisivo no son los procesos sino los resultados; que lo importante y decisivo no son los objetivos sino los resultados. Que lo importante y decisivo no son los resultados sino ¡los impactos…! El Estado debe medir el impacto aunque compruebe que su esfuerzo no ha tenido éxito. El problema no lo ha creado el ministro. Liberar los fantasmas es la mejor terapia para la entropía en la organización.

Es una estrategia de gestión pública que proporciona un marco coherente para la eficacia del proceso dirigido al impacto, a través del cual la información del desempeño se usa para mejorar la toma de decisiones, e incluye herramientas prácticas para la planificación estratégica, la programación y ejecución presupuestaria, la gestión de riesgos, el monitoreo y la evaluación de los resultados. Marcha con la misión y la visión organizacional. El Estado la aplica parcialmente y no prioriza los impactos. 

La gestión por resultados tiene una nueva  misión difícil para el sector público: “hacer para lograr”. La  burocracia tradicional  -al margen de lo que rezaban su misión o visión institucional pensaba: “hacer o no hacer”; o lo que es peor: “hacer por hacer” (como el ya famoso ‘Monumento a la Maca´ en el SNIP). El problema es que la GpR  requiere de recursos humanos, materiales y económico-financieros óptimos, que permitan articular los objetivos, procesos, productos y resultados al impacto que se propone alcanzar el Estado.

El concepto de resultados -que pertenece a la ilustre familia de la eficacia- se confunde con los productos. La confusión puede ser grave para el know how de los procesos. Cualquier cachimbo sabe que los insumos se convierten en productos. (Input-Output) Pero los productos no son los resultados. Solo son los bienes y servicios que la intervención promete entregar, y el resultado es una evaluación cualitativa y cuantitativa de la entrega y calidad de los productos. El resultado se refiere a una valoración detallada del desempeño del plan, presupuesto, programa o  proyecto. Pero aquí no culmina el proceso.

Un buen gerente público debe hacer una gestión social, que significa  evaluar el impacto o  efecto directo del proyecto sobre la población. La relación del impacto relaciona las variables resultado y beneficiario. Pensemos: el resultado indica que se entregaron 1.000 conexiones domiciliarias, dentro del plazo establecido y al costo previsto. ¿Cuál es el impacto de estas conexiones en el bienestar de los beneficiarios? Puede ser: mejores condiciones de salud en la población. El impacto es el valor óptimo de una intervención.

Apunten este otro ejemplito de evaluación que demuestra la dificultad de la medición del impacto (La burocracia tradicional es partidaria de la facilidad). Se puede afirmar que la reducción de la inflación y la estabilidad monetaria mejoran el nivel de vida de la población de bajos ingresos. Pero frente a estas variables, puede haber otros factores que inciden en el impacto que se valora. Por eso se debe separar los beneficios  atribuidos a la intervención, de aquellos que son consecuencia de factores externos a la intervención.

La Gestión por Resultados es una de las herramientas más difíciles de implantar en el Estado. ¿Las causas? El primer obstáculo es el cambio de un sistema estático a otro dinámico, que implica apoyo político, liderazgo, cambio cultural, entre otros factores. Los problemas operativos son múltiples: dificultades para la medición del desempeño de los funcionarios y las instituciones públicas,   información distorsionada hacia el usuario y entre niveles institucionales, Inflexibilidad de los controles ex-ante y especialmente, de los sistemas de carrera pública.

Es difícil pero se debe hacer, porque si no el Estado estaría apuntando a ciegas sus políticas públicas. El impacto evalúa  los efectos positivos y  negativos de la intervención.  Este puede ser de carácter económico, ambiental,  técnico, cultural, entre otros. Se trata de un tipo de evaluación en un horizonte de  largo plazo.  Un producto o insumo puede ser insignificante si no contribuye al logro de un impacto previsto. Es necesario evaluar los efectos de los productos e insumos al resultado, evitando la asimetría de información estructural y no estructural.

En la gestión por resultados,  el presupuesto público es el instrumento clave para promover el desarrollo económico y social del país y elevar el bienestar de la población. Si es manejado con eficiencia puede contribuir a reducir los altos niveles de pobreza y la inequidad social persistente en el país. Debe aprovecharse la oportunidad del periodo de crecimiento de la economía para incrementar la GpR en el aparato público. Es una misión del Estado implementar esta herramienta de gestión con más eficiencia.

Considero que la ejecución presupuestal  en las últimas décadas  no ha logrado orientarse significativamente para lograr el desarrollo sostenido del Perú, a raíz del modelo de exportación primaria de materias primas con base en el sector de la gran minería. Las inversiones nacionales  han tenido escaso o ningún impacto en la economía de casi 10 millones de peruanos,  aunque se haya logrado algunos resultados exitosos en infraestructura. La economía ha crecido por acción del sector privado.

La nueva gestión pública se orienta a  una administración eficiente, económica y coordinada de los servicios provistos por el Estado, buscando la igualdad social y atendiendo las demandas insatisfechas de la población como política de Estado, para lo cual se postula a modernizar la burocracia tradicional para transformarse en un sistema flexible, transversal, y participativo, con una mentalidad de servir a los usuarios y no servirse de los usuarios. ¡Gestión por Resultados!...pero: ¡con impactos!

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