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Martes 29 de enero 2013

El mundo entero se sostiene por el amor

Por: Sathya Sai Baba
El mundo entero se sostiene por el amor
Foto: Difusión


Sathya Sai Baba


“¡Encarnaciones del Amor!

Mientras el hombre continúe albergando orgullo nadie lo amará. Ni siquiera su esposa o hijos van a amar a un hombre orgulloso. Es el ego la principal causa que lo priva del amor. Cada persona que quiere ser amada debe desechar el ego. Mientras que el enojo o la rabia persistan se está destinado a sufrir las miserias de la vida. El día en que el enojo sea totalmente eliminado entonces será feliz. En tanto que los deseos continúen aumentando él continuará siendo un mendigo. Cuando comience a ejercitar el límite a los deseos, él va a prosperar. Si el hombre desea ser feliz entonces no debe ser ambicioso o miserable, sólo entonces él va a llevar una vida feliz.

¡Encarnaciones del amor! Un material debe ser combinado con otro. Una persona debe estar en la compañía de otra. Es el amor lo que hace que estén juntos. Todo el mundo y todos los objetivos se encuentran inter-relacionados, tienen sentido sólo cuando están integrados. De la misma manera, la vida humana no tiene significado si está aislada. El amor es el elemento aglutinador de la raza humana. El mundo entero se sostiene por el amor. No existe ningún mundo sin amor; por lo tanto Dios es amor. La encarnación del amor está presente en el corazón de cada uno. Ésta es la razón por la cual nosotros oramos por el bienestar de todos los seres.”

El árbol de la vida sostiene el fruto del amor

“El hombre se pule en el campo de la acción. La vida humana puede ser descrita como un viaje en el plano de la acción. Durante el peregrinaje, el hombre invierte algo de dinero para sus necesidades. Antes de alcanzar su destino, él quiere ahorrar el dinero que lleva consigo para ofrecerlo a Dios. Finalmente, cuando llega al centro del peregrinaje, se hace de amigos cercanos y les da parte del dinero. Luego se echa a dormir despreocupadamente. Así él se olvida de su propósito inicial.

Apenas nace, un hombre trae consigo la riqueza del amor. El amor no viene después. El amor nace con nosotros; pero en el trabajo de cada día dentro del mundo de la acción, él encuentra difícil retener y manifestar esta riqueza del amor. Teniendo esto en consideración cada persona debería buscarse un amigo confiable para que le ayude en esta ardua tarea. Ese verdadero amigo es Dios. Si se sujeta firmemente a Dios y lo considera real amigo, él va a estar protegido y Dios cuidará de ésta riqueza que es el amor.

En éste mundo no hay mejor maestro que nuestro propio corazón. El verdadero predicador es el corazón. El tiempo es otro maestro. El mundo es un enorme libro, es el texto básico del hombre. Dios es tu gran amigo. Uno debería vivir en la tierra con gran fe en todas las formas de Dios. En esta vida humana, aquello que tenemos de forma natural es el amor. El árbol de la vida sostiene el fruto del amor. Para probar el agradable sabor de esta fruta, el hombre tiene que quitar la cáscara y las semillas. Esta fruta del amor está cubierta por la gruesa cáscara del ego. Tenemos que quitar las duras semillas del “yo” y lo “mío”. Una vez que estos impedimentos son extraídos, él puede disfrutar del dulce jugo. La forma de Dios es la esencia de esta dulzura. Dios se encuentra en forma de amor, está repleto de amor. Es absolutamente necesario establecer una conexión entre amor y amor. Hay que fijar un lazo con este gran fruto del amor a través del invencible amor dentro de cada uno de nosotros, solamente entonces merecen alcanzar el estado de no dualismo. Para disfrutar del espíritu de unicidad o unidad solamente se aconseja transitar el sendero del amor.

La vida humana es un viaje desde el punto del “Yo” al del “Nosotros”, no sólo esto, es también un viaje de lo “Dual” a lo “No-dual”. Su principal objetivo es el ofrecimiento de todas sus acciones a Dios, con el fin de complacerlo. Pero el hombre de hoy no emprende este viaje con el espíritu adecuado. Él comienza en el “Yo” y termina en el “Yo”. Es su egoísmo lo que le hace sentir débil, incómodo e inseguro. Pero si él desecha totalmente su egoísmo, si se permite cambiar su actitud y sigue el itinerario de viaje del “Yo” al “Nosotros”, entonces así va a tener un viaje seguro y disfrutará de la bendición del amor.”

Que todos los seres de todos los mundos sean eternamente felices

“Hay tres tipos de amor: “El primero es el amor egoísta, el segundo es el amor mutuo (Aquel que da y recibe) y el tercero es el amor espiritual, el amor divino”. Un hombre aspira a ser feliz sin saber de qué se trata la verdadera felicidad. Él dice: “Yo debo estar feliz por encima de todo lo que acontezca”. Él aspira a tener siempre resultados positivos, en todos los aspectos. Él no se preocupa por lo que le ocurre a los otros, y piensa así: “Que le suceda cualquier cosa a los demás, pero yo debo estar cómodo y lleno de paz”. Éste es el fin del amor egoísta. Por otro lado, el amor mutuo piensa que no sólo él sino también las personas con las cuales se relaciona deben ser felices. Pero el amor espiritual no es de éste tipo. “Que todos los seres de todos los mundos sean eternamente felices”, así proclama el amor espiritual.

Comprendamos esto a través de ejemplos. El amor egoísta representa un foco que ilumina un cuarto. La luz está limitada a este cuarto en particular. Está limitado a un sólo individuo y por lo tanto solamente él experimenta éste pequeño amor. Ustedes no pueden llamar a esto amor. El segundo, el amor mutuo, es como la luz de la luna. Sin duda irradia luz en todas las direcciones, pero no muy claramente, dando así lugar a la duda y a la inseguridad. Bajo la luz de la luna, uno confunde una soga con una serpiente, y un pedazo de leño con un ser humano. Este tipo de amor está lleno de ilusión. Lo bueno es visto como malo y lo malo como bueno. Se toma lo sagrado como demoníaco o como locura. Todas estas cosas suceden aún durante la luna llena, lo que significa que hay luz pero no es suficientemente intensa. El amor espiritual, es como la luz del sol. Se extiende en todas direcciones y te hace percibir o visualizar las cosas con claridad, tal como son, sin engaños ni dudas. Por lo tanto, un hombre debe proceder más allá del amor egoísta o del amor mutuo y experimentar el amor espiritual.

El amor mutuo es el que da lugar a la duda, inclusive llega a confundir a Dios, que es puro y es verdad eterna. Por esto sin lugar a duda el amor mutuo es como la luz de la luna, la vida humana viene mal interpretada. Por este amor mutuo uno viene engañado por las acciones o sucesos externos. Las palabras de la gente mala se consideran poderosas, mientras que las palabras de la gente buena suenan duras y punzantes. Así el néctar de su naturaleza interna pasa desapercibido.

De la misma manera como ocurre con la lluvia, que también puede dar lugar a una tormenta de granizos provocando dolor al momento del impacto con su cuerpo, pero las gotas de agua nunca les van a causar daño o dolor. Los granizos también contienen agua. El amor espiritual es un fenómeno complejo, hiere a veces como aquellos granizos que caen sobre la cabeza, pero también está compuesto por el agua del amor. Todos debemos conocer la naturaleza de la Divinidad y amar a Dios completamente. Dios es amor, amor es Dios, vive en amor. Un hombre debe hacer todos los esfuerzos por vivir en el amor.”

Extraído del discurso ofrecido por Sathya Sai Baba en el
Sai Kulwant Hall de Prasanthi Nilayam (India), el 17 de julio de 1997.
Organización Sri Sathya Sai Baba del Perú.

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