
La semana pasada llamó la atención el flamante contrato del ex seleccionado británico y otrora “galáctico” del Real Madrid, David Beckham por el “millonario” Paris Saint Germain. Este club viene sumando futbolistas de elite, como el sueco Zlatan Ibrahimovi?, goleador en el Milán, el Inter y el Barcelona.
Que tiene que ver esta movida económica con una columna farandulera, la respuesta se centra en el propio crack inglés. El ex ídolo del Manchester United, marido de la bellísima y flaquísima Victoria (para más señales ex Spice Girl), ha pasado los últimos meses más en pasarelas y en el jet set que en el gramado.
Se le considera el símbolo de los metrosexuales. Representante por excelencia de los “peloteros” que cuidan su imagen tanto como su juego en las canchas. Después de entrenar se dan una vuelta por el manicurista, se “hacen las uñas” de los pies, se someten a tratamientos de belleza y priorizan comprar ropa de marca.
Gracias a esa onda pueden recursearse protagonizando spots publicitarios. Son conocidos los futbolistas que prestan su figura a marcas de ropa deportiva como Adidas o Nike. A otros los hemos visto “ vendiendo” la gaseosa Pepsi, también recomiendan empresas de telefonía móvil. Es decir, son multiusos.
Hay para todos los gustos, desde los estilizados como Beckham o Cristiano Ronaldo, rebautizado CR7, también de look sencillo y sobrio tal cual Lionel Messi. Pero el mal gusto y la huachafería no podían faltar, basta ver al díscolo astro italiano Mario Balotelli, un morocho imponente de rizos dorados.
Producto nacional
Si Inglaterra tiene a su David, nosotros tenemos a Claudio Pizarro. Imagen durante buen tiempo de Telefónica. Recuerdan ese comercial donde el “Bombardero de los Andes” jugaba un partido el solito, luciendo una sobrehumana velocidad. Muchos desearían que fuera tan raudo cuando viste las sedas de la selección nacional.
La otra cara de la moneda es Paolo Guerrero, hoy el rostro oficial de Direc TV. Ese contrato significó un gol de media cancha para la empresa de televisión de cable. El “Depredador” no sólo es objeto de cariño por la afición peruana sino una suerte de héroe tras campeonar en el Mundial de clubes.
Pocos recuerdan que uno de los pioneros en el autobombo del fútbol fue Abel Lobatón. Feo como él sólo pero con harto jale entre las mujeres. Se cuidaba el pelo y lucia ropas de marca, aunque algunos sospechan que eran medio bambas.