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Miércoles 13 de febrero 2013

El aceite de hipérico

Por: Dr. Xavier Uriarte
El aceite de hipérico
Foto: terapiasnaturales.com

El hipérico también es conocido con el nombre de hipericón,  pericón, corazoncillo, hierba de San Juan, sanjuanes o hierba de las heridas.

Siempre se hace referencia a su capacidad de espantar a los malos espíritus. Para que así sea, ha de ser recogida en la aurora del día de San Juan (24  de junio).

En su composición cabe destacar la presencia de pigmentos, hipericina, hiperforina, flavonoides, quercitina, cineol, fitoesterina, ácidos grasos-oleico, linoleico y palmítico-, colina, rutina, taninos, terpenos, saponinas, pectina e imanina.

Debido a su gran diversidad de componentes, sus virtudes medicinales son amplias y poco conocidas.

Esta planta nos puede ayudar en problemas de la piel (quemaduras, úlceras y herpes),

En traumatismos y golpes, en reumatismos (inflamación de las articulaciones), en problemas digestivos (úlcera de estómago, colon irritable, hemorroides e inflamación del hígado), en situaciones de dolor (lumbalgia, ciática y neuritis), en desarreglos menstruales (dolor menstrual e interrupciones de la menstruación), en crisis asmáticas y en intranquilidades del alma (depresión, irritabilidad y miedos nocturnos).

Muy conocida como vulneraria por su gran utilidad en procesos relacionados con la piel, por eso la preparación más frecuente es en forma de aceite de Hipérico.

PREPARACIÓN DEL ACEITE

Se cogen 100 gramos de sumiedades de reciente recolección  pero secas. La recolección ha de ser en pleno sol del mediodía.

Se meten en una botella de cuello amplio y se le añade 1 litro de aceite de oliva de primera presión.

Se cierra completamente y se coloca boca abajo, a la intemperie, noche y día, durante 40 días y 40 noches.

Se tiene que remover la botella cada día.

Al final se distribuye la maceración en pequeños frascos y se guardan en un lugar fresco y oscuro.

UTILIZACIÓN

Se puede utilizar tanto de manera externa como interna.

De manera externa, como una cataplasma. Se empapará una gasa o un trapo blanco de algodón o de lino y se colocará sobre la herida, la quemadura, el golpe, el dolor, el vientre, el pecho o la articulación.

Internamente, se tomará una cucharadita de postre a primera hora del día o a media tarde, en caso de úlcera de estómago, irritabilidad de colon, congestión hepática, dolor menstrual o en plena crisis de hemorroides.

Para espantar los terrores y miedos del alma, pondremos la sanjuanera recolectada en la frescura del amanecer en una bolsita de algodón y la colocaremos en la cabecera de nuestra cama hasta que se seque.

Nota publicada en laeco.net

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