
Si bien consideramos que la revocatoria es un mecanismo que no debería existir tal como está establecido legalmente, vemos que en el caso de Lima Metropolitana la actuación de la alcaldesa ha dado motivos suficientes para ser aplicada por la voluntad mayoritaria de los limeños, y ya es un proceso legítimo que está en marcha y es irreversible.
Por ello, nuestra posición a favor de la revocatoria viene reforzada por argumentos sustentados en hechos evidentes provocados por la administración edil. Para empezar, lamentablemente el daño que provoca el proceso de revocatoria en la continuidad de gestión ya se ha dado. De hecho, la alcaldesa ya está afrontando este proceso distrayendo recursos humanos y paralizando o atrasando proyectos importantes llegando incluso a revisar con cálculos electorales algunas de sus ordenanzas impopulares.
Hay que reconocer que paralelamente a la recolección de firmas para la revocatoria se ha creado una mayoritaria corriente de opinión en contra de la gestión edil, por graves deficiencias de gestión que se hicieron patentes en corto tiempo, demostrando falta de planificación, improvisación y soberbia. Como ejemplos tenemos el olón de la Herradura, el desastroso desalojo de los comerciantes de La Parada, y el “previsto” derrumbe del muro del río Rímac. Y no es posible que la alcaldesa mantenga en sus cargos a los funcionarios responsables de estos hechos.
Además de ello, el legítimo proceso de revocatoria iniciado viene siendo encarado por la alcaldesa de mala forma. En lugar de mostrar a la ciudadanía los planes que tiene por delante basados en una visión de ciudad moderna y los proyectos previstos, ha emprendido una ostentosa campaña efectista basada en un maniqueísmo burdo y polarizante, echando mano de personajes de la televisión y de la farándula mediante mensajes abstractos que no vienen al caso. Por ello, no aceptamos que a los que votaremos por el Sí se nos tilde de corruptos e indecentes.
Por último, no quisiéramos que el voto por el No se convierta en un espaldarazo para el núcleo político de la alcaldesa en el que participa la izquierda radical (Santos y Marco Arana) que ha paralizado Cajamarca. Y si algunos empresarios están en contra de la revocatoria es porque no quieren que se paralice la ejecución de los proyectos.
Antes que tachar a los electores que no le son favorables, la alcaldesa haría bien en reconocer su manifiesta incapacidad de gestión que ha provocado este proceso de revocatoria.