
Los populosos espacios de concursos en el Perú y países limítrofes han sufrido más de un cambio en el último quinquenio; de las preguntas que demandaban un esfuerzo intelectual como las realizadas por el recordado Pablo de Madalengoitia, nos hemos conformado con los sudorosos esfuerzos de un grupo de veinteañeros que la verdad no “saben nada de nada”.
Hay una vieja disyuntiva entre el entretenimiento y la educación. Actualmente se quiere vender la farsa que “el rating no camina con la cultura”. Depende de la capacidad y el empeño con que un medio de comunicación quiera comulgar ambas aristas. Mencionaba al peruano Pablo, pero el propio Don Francisco, record de records en Miami cosechó éxitos en esta mixtura.
Época de oro
Tener a un triplete de animadores que gozaban de popularidad continental no es un “chancay de a 20”, fue parte de la edad dorada de nuestra TV. De Madalengoitia, junto a Kiko Ledgard y al hoy mítico Augusto Ferrando se daban abasto para entretener a todo nuestro Perú, ancho y ajeno en fronteras y costumbres. ¿Televisión democrática?
Don Pablo apelaba a la cultura, preguntas temáticas que gente de todas las edades se retaban a contestar. Como si fuera ayer recuerdo a un muchacho que consiguió el premio mayor tras “darle vuelta” a una batería de interrogantes sobre mitología griega. El “loco” Ledgard hacia propia la alegría, con juegos sencillos como “el de las tres puertas” conquistó una hinchada que rezó por su recuperación tras otra de sus locuras, esta vez haciéndola de malabarista en un balcón, por suerte sobrevivió.
Trampolín a la Fama es un hito en la pantalla perucha. Con un formato sencillo, propio de una bodega de barrio, Ferrando impuso un estilo que sólo fue vencido por la vejez, y quizás la enfermedad latente, tras treinta años de arrolladora permanencia. Dio en la yema del gusto al pueblo, rescató humoristas que hasta hoy lo veneran a pesar de ser populares, en suma le dio cabida a los más humildes.
Combate y Esto es Guerra: Herencia del “Cara de Haba”
En los 90 estos genios mediáticos desaparecieron (el tiempo no pasa en vano) y la posta la tomó Raúl Romero, vocalista de Los Nosequién y los Nosecuántos. Su intención en diversos programas cortados por la misma tijera fue entretener, ubicó un segmento de teleaudiencia, adolescentes salientes del colegio y en busca de un porvenir: académicos.
Hoy, Combate y Esto es Guerra dejaron de lado al mismito “Niño Raulito”. Con una formula donde los artistas, por llamarlos así, son los concursantes. Surferitos mezclados con modelos e ídolos del deporte compiten hormona a hormona, amorío a “escape y fuga”, roche a escandalete por robar sintonía al rival.
Habría que mencionar A Fama: Rojo Contrarojo, la más reciente opción en concursos de talentos. ¿Hasta cuándo estos showcitos? No he vuelto a oír sobre ningún ganador que haya trascendido de la emisión final.
¿Qué tal ignorancia?
Hace un par de años, El Último Pasajero la hizo linda en nuestra “caja boba”. Escolares de cuarto de media, muchos de elite, pugnaban por mejorar su viaje de promoción. Habilidad física tenían, ímpetu triunfador también, el problema se evidenciaba en los temas de conocimientos, fallaban preguntas dignas de educación primaria.
Por amor propio, y orgullo patrio, le di una mirada a formatos del mismo corte en Chile y Argentina, ¡señores, les empatamos! Sino en fútbol, por lo menos en ignorancia. ¿Qué pasa con nuestra educación? Sí, quedaron retratados docentes que tampoco sabían de actualidad mundial. Hay tanto que trabajar.
El ejemplo español
Me disgusta recurrir a otro continente para colocar un espejo a reflejar. Saber y Ganar es un exitoso espacio ibérico que premia a la cultura, de todos los tipos: ciencias, vocabulario, geografía, arte, cine, literatura, etc. Con gran acogida en su país y, gracias al cable, en distintos lugares del mundo. No se confundan, España no es la panacea de la cultura televisiva, también genera montones de programas basura que opacan a la misma Magaly Medina.
Más allá de mirar al vecino, exhortó a los productores y canales locales por apostar en una entretenida opción cultural, el Banco de Crédito y América TV lanzaron hace unos años un concurso conducido por Pedro Cornejo, gran periodista y entrevistador, pero que lució acartonado en un rol desconocido. No tiremos la moneda al aire, trabajemos en un exitazo.