
Tras 25 temporadas de éxitos fuera de todo pronóstico, la familia más querida de los Estados Unidos, que destronaron a los clásicos Picapiedras, merece una mirada retrospectiva. Cinco miembros del clan amarillo y una infinidad de personajes variopintos, algunos que nos parecen realmente familiares.
Matt Groening es el gestor de un fenómeno televisivo, que rompe esquemas y fronteras. Un dibujo animado capaz de crear polémicas internacionales, amores y odios, pasiones y rechazos. Hoy buscamos resaltar algunos momentos clásicos de los habitantes de Springfield, que dejaron huella entre sus televidentes asiduos.
Las locuras de Homero
Un hombre obeso, calvo, flojo, de inteligencia casi nula y modales inexistentes, en resumen un cero a la izquierda o como dicen los gringos: un looser. Homero trabaja, absurdamente, como inspector de urgencias en una ¡¡planta nuclear!! Sin embargo no fue su única chamba, este inverosímil personaje desfiló por distintos oficios.
Para muestra varios botones: Homero incursionó como mendigo, astronauta, animador televisivo, inusitado artista plástico, también se atrevió a dar consejos matrimoniales, desafiar al símil de Mike Tyson en boxeo, fungir de misionero cristiano y hasta de paramédico. Alguna vez y a pesar de la “pelada” la gozó de estilista. Un mil oficios.
Marge: de ama de casa a…
Con su sencillo vestido verde, el gesto adusto y resignado, la cabellera azul de altas consideraciones y su impecable paciencia. Varios días la abnegada esposa explotó y buscó nuevos rumbos profesionales. De trabajos más bien populares como vendedora de bienes raíces y agente de policía hasta administradora del bar predilecto de Homero y escultora conceptual.
Margorie estuvo dispuesta a afrontar nuevos desafíos, armar un festival de cine local, unirse a un grupo de ladronas de arte locales, comerciar preztlers (panecillos), modelar con un busto favorecido por una operación, ser maestra sustituta de su díscolo hijo o escribir un libro biográfico donde relataba pormenores amorosos.
Travesuras de Bart
El famoso “pequeño demonio” de cabellos puntiagudos a reemplazado al recordado Daniel, el travieso. Las diabluras del primogénito de esta inusual familia son de antología. Es capaz de paralizar a una ciudad, de causar un conflicto internacional con Australia y por supuesto de sacar de quicio a su obeso padre, cuyos seudos estrangulamientos son ya un clásico. Recordemos que se trata de una caricatura, en la vida real sería un acto criminal.
Entre las peripecias de Bart, contamos con cambiar de identidad con un niño millonario. Convertirse en el heredo del malvado señor Burnes. Ser guía filosófico de su comunidad, baterista de jazz, actor cómico al lado de su ídolo el payaso Krusty, boy scout. También llego a demandar a su propio padre para independizarse.
La “sabelotodo” Lisa
Niña genio, bastante ególatra pero defensora de todas las causas justas, amante de los animales, luchadora pro la ecología, vegetariana, aficionada a la buena música y estudiante excelente. No oculta el deseo de convertirse en presidenta de los EEUU. Su punto flaco es la casi nula habilidad de congeniar con otras personas.
La hemos visto como escritora frustrada de libros de ficción, colaborada desdeñada de la poesía del cantinero Moe, presidenta estudiantil al mejor estilo Evita Perón, generadora de una empresa de reciclaje, crítica de Lady Gaga, experta en deletreo, y con extraños enamoramientos de chicos irlandeses y de el “pegajoso” Milhouse.
Maggie: en boca cerrada no entran moscas
La bebe de la familia, al igual que los otros nunca crece. No sabe pronunciar palabra y su mejor amigo es el chupón. Con toda la dulzura de una bebita ha tenido su protagonismo: salvo a Homero de ahogarse, y también lo liberó de un precario secuestro. Compitió con Lisa por ser la más inteligente y hasta le disparo a Burnes. Pocos años, mucha actividad.
Quedan en el tintero los cuantiosos personajes de la serie, la mayoría con historias propias que merecen una columna aparte. En unas semanas tendrán su espacio en esta tribuna.