
Desde que Manuel Burga tomara el mando de la FPF no ha tenido inconveniente para ser reelegido desde 2002 en que por primera vez se sentó en el sillón del órgano rector del fútbol peruano.
Lo inquietante es que con Burga el fútbol peruano vive sus años más oscuros con sucesivos fracasos que lo colocan en la cornisa de los más repudiados. Las encuestas dicen que el 95% de peruanos lo colocan como el más ineficiente.
Su maridaje con el trono de la FPF lo fortalece, no hace caso a las voces que le piden que se vaya y deje el cargo. No lo hace porque siente placer enfermizo para vivir en medio de las críticas y disfrutar de las gollorías que pueda disfrutar con el cargo.
Desde que tomó el mando han salido adversarios que lo han enfrentado sin éxito, Federico Cúneo y el doctor Alberto Tejada se estrellaron en sus pretensiones de reemplazar a Burga.
La reglamentación es aliada de Burga. No lo pueden tumbar porque los votos los tiene comprados. Resulta incomprensible que los 16 clubes de la órbita rentada apenas aporten un voto en las elecciones.
En cambio valen más los votos de las federaciones departamentales. Con esa abrumadora ventaja, es difícil que lo destronen.
Los presidentes del interior del país son leales a Burga porque éste les compra computadoras y con dinero FIFA mejora sus infraestructuras. Es obvio que nadie vote en su contra. Y de ese modo, Burga podrá quedarse todo el tiempo que quiera en la FPF.
Mientras tanto, no habrá modo de llegar a la clasificación de un mundial. Su trabajo es pésimo con los menores pese a sus esfuerzos por apoyar su proyecto más ambicionado de “Creciendo con el Fútbol”
Resulta que ya ha salido un contrincante que afila su candidatura para darle a Burga una dura pelea en las próximas elecciones de la FPF. Se trata de Richard Acuña Núñez, un joven dirigente del fútbol y que además es congresista.
Acuña es vicepresidente de la Universidad César Vallejo y con poco recorrido, refuerza su candidatura con los logros alcanzados por el equipo poeta en torneos internacionales.
Es un oponente ligero, de muy poco peso, para Burga que ya está cuajado pero que no acierta en la conducción de nuestro fútbol y si es malo su trabajo, tiene que irse. Y no esperar que las encuestas lo envuelvan para catalogarlo como el peor dirigente en la historia del fútbol peruano.