
En el primer tiempo Perú no se encontró nunca pero a veces pasar perderse sirve para terminar sorprendiendo al rival. Es claro que ese no fue el plan. Sergio Markarián no pensó jamás tener a un mediocampo tan retrasado y desconectado como el que presentó el equipo nacional en el primer tiempo.
Carlos Lobatón tuvo mucha fortuna para enviar dos balones al palo y evitar la caída del arco nacional pero no hizo más. Luis “Cachito” Ramírez no se sintió cómodo en esos primeros 45 minutos y Rinaldo Cruzado quería ir al frente pero más cerca le quedaba su propio arco.
Lo rescatable de ese primer tiempo, los magníficos quites de Jhoel Herrera; los cortes de Jesús Álvarez, quien ingresó tras la lesión de Christian Ramos; los intentos de Jefferson Farfán de recuperar el balón, de tenerlo, de llevarlo al frente; la marca de Claudio Pizarro, un jugador incomprendido por la mayoría de la hinchada, pero que marca y deja todo con y sin pelota.
Por el sector izquierdo Yotún y Hurtado encontraron espacios pero no supieron aprovecharlos y nada más. Ese fue el primer tiempo en el que el único equipo que parecía estar en la cancha era Chile. Perú pasó desapercibido.
Pero el perfil bajo cambió en los segundos 45 por un tono más elevado. No sólo sirvió para ello el ingreso de Juan Carlos Mariño, los cambios de posición de Ramírez y Cruzado, sino también que Farfán pudiera tener más libertad y Yotún y Hurtado estuvieran más acertados a la hora de sacar los centros, de jugar en cortada, de meter la pierna.
Atrás Herrera ahora hacía pasar desapercibido a Beausejour tanto que Jorge Sampaoli terminó sustituyéndolo. Jesús Álvarez cortó cada pase que venía en dirección de Alexis Sánchez, Rodríguez también aportó en la marca y Yotún en la salida. Pero en esos momentos, en los que Perú parecía mejorar, Raúl Fernández tuvo dos o tres atajadas magistrales. Allí atrás todo estaba seguro.
Adelante Perú la tenía pero no encontraba caminos claros al arco de Bravo. Hurtado y Yotún se juntaron y casi fue gol pero el casi no sirve en el fútbol aun cuando el Nene Teófilo Cubillas hubiera dicho que le bastaba con ganar medio gol a cero. Instantes después quien la desaprovechó fue Pizarro, ya a esas alturas cansado con todo lo que había hecho por la marca.
Pero el público no quería irse con las manos vacías. La selección es de todos; es colectiva, unos juegan, otros alientan, gritan, se apasionan. Y el público entero empezó a gritar el nombre de Yordy Reyna, el goleador peruano en el reciente sudamericano sub 20. Yordy ingresó no para cambiarle la táctica a Perú. Lo hizo para darle esperanza al equipo de todos. La gente se alegró. Pizarro le dijo algo a la hora de permitirle su ingreso. Rinaldo Cruzado se quedó con la cinta de capitán pero el estadio entero se quedó con la fe.
Fue poco lo que hizo el delantero aliancista pero fue suficiente. Farfán se juntó con el de Capote y casi llegó el primer tanto peruano. Tanto buscó Jefferson a Yordy que el primero bien pudo rematar pero prefirió buscar al aliancista y la posibilidad se frustró.
Todo parecía que se desarrollaba por derecha, el lugar donde estaban Farfán y Reyna, pero por izquierda Yotún seguía encontrando espacios. Era como si Sampaoli hubiese estudiado por horas el sector derecho de Perú y también el izquierdo pero con Juan Manuel Vargas en él y al no verlo en la alineación descuidó ese espacio.
A los 86 minutos, cuando la clasificatoria parecía esfumarse del todo, Yotún tomó el balón y se fue con él al frente. Farfán, que ya se había ido al sector izquierdo, empezó a mostrarse para recibir el pase en cortada. El lateral le metió la pelota pero el delantero no pudo superar a Bravo en primera instancia. El rebote le quedó incómodo, complicado, casi tanto como nos había quedado el partido. Pero los experimentados, aquellos que son capaces de cargar el peso de un partido, para bien o para mal, pueden resolver las situaciones que parecen imposibles. Farfán dio una media vuelta y metió el balón entre el poste y el portero Bravo que ya no atinó a nada.
Sólo quedó tiempo para festejar, para sufrir un ratito más -ya estamos acostumbrados a eso- y luego para alegrarnos -ya nos estábamos olvidando de qué se trataba eso-. Perú ganó, vivimos toda una semana esperando este resultado; es más, pasamos toda una vida esperando el partido contra Chile para derrotarlo. Ellos jugaron mejor, en líneas generales, pero nosotros ganamos y eso es lo único que importa.