
La selección peruana de fútbol no jugó un buen partido ante Chile, pero cuando las ideas escasean y el mar humano en el estadio se crispaba y se hacía el camino cuesta arriba, una genialidad hizo cruzar la delgada línea de la derrota para regocijarse con la gloria.
Jefferson Farfán fue el jugador distinto que necesitábamos y con él llegó el gol. El triunfo en romance pueblerino: Se ganó y punto. Ante un rival al que no hay que ser misericordioso ni darle un ápice de ventaja.
Se ganó con escaso aporte futbolístico, el de Perú. Sin embargo había que dar batalla con la fuerza del corazón.
Chile, hay que admitirlo, fue más que Perú en el primer tiempo pero en la parte complementaria –tras un café cargado del Mago Markarián- las nubes se disiparon y Perú tuvo más claridad.
Con Juan Carlos Mariño en lugar de un opaco Carlos Lobatón se pudo borrar la angustia en el rostro de los hinchas.
Entonces se tuvo una mejor cara y con remiendos en la oncena, se dio la pelea.
El arquero chileno Claudio Bravo empezó a hacerse figura. Cuando esto sucede, es que el rival ataca. Perú pasó a convertirse en un adversario molestoso. Que podía hacer daño.
La paridad se mantuvo hasta el minuto 87 cuando Yotún como un pequeño gladiador se internó en el área chilena. Convertido en un enlace, lúcido y atrevido, cedió el pase a la “Foquita” para que éste pisara el área y sacara el remate.
El arquero visitante se jugó la vida en la jugada. Pero dio rebote y Farfán que no perdona giró y con pierna izquierda sacó el latigazo que meció las redes del arco rival.
Se desató la locura y en el estadio, todos quedaron roncos de tanto gritar el tanto que ha hecho feliz a un país que esperaba el triunfo entrecruzando los dedos de la manos.
El gol llegó con la agonía del encuentro. Una victoria que nos pone nuevamente en zona de clasificación, a un punto del quinto lugar que lo tiene justamente Chile.
Estos tres puntos caen bien, se revive el objetivo de clasificación que provoca a los más críticos del equipo, aceptar que estuvieron errados, Que Perú ya sabe ganar en casa, que a nadie molestó que se ganara.
Eso sí, la clasificación todavía está lejos. Por ahora hay que mentalizarse en el próximo rival, Ecuador en junio próximo. Para repetir otra vez: Se ganó y punto.