
Claudio Pizarro entre el amor y el odio de los hinchas peruanos sacó a flote viejas rencillas para refrescar la repetida polémica acerca de los goles que hace en Alemania y con la selección peruana se encuentra en permanente gozo vacacional.
El Bombardero causó furor en la Bundesliga en una jornada sabatina feliz para el delantero peruano al anotar cuatro goles, una cifra inusitada que le permite engrosar a 164 goles su marca personal.
El malestar del hincha peruano es entendible porque Pizarro recrea sus goles en un medio exigente como la Bundesliga y cuando se enfunda la casaca bicolor entra en una suerte de sequía que irrita a medio mundo.
Sin embargo que haya anotado cuatro goles no es para que a Pizarro se le menosprecie y no se le renueve la necesidad de ser convocado por Sergio Markarián. Con la esperanza, claro está, de que esa producción ante la red contraria la ponga a disposición de la selección para no sufrir tanto en los partidos de las eliminatorias al Mundial de Brasil 2014.
El tema de Pizarro con los goles negados a la selección peruana tiene una historia de varios años. Los hinchas han sido pacientes para esperar que explote su voracidad goleadora.
Pero Pizarro no se ha mostrado generoso con la súplica del pueblo futbolero.
La deuda continúa pendiente y se prolongada en el infinito mundo de los desesperados e inconformes lo cual provoca que un grueso sector de la hinchada se vea colocada al lado de los que exigen que Pizarro deje el puesto y se siente en la banca de los suplentes.
Sin embargo resulta ilógico y hasta un sacrilegio desperdiciar a un delantero que se convierta en mimado de la hinchada del Bayern y acá se le quiere jubilar como integrante de la selección peruana.
Todo esto lleva a actuar con la sensatez del caso de tener que tenerlo en la selección y no quitarle la cinta de capitán. Porque se quiera o no Claudio Pizarro es un delantero de reconocido prestigio.
Al no tener delanteros de esa índole, resulta inconcebible que el Bombardero se quede sin ser llamado. Todos esperamos que sea con más amor que odio su acercamiento con la hinchada.