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Jueves 02 de mayo 2013

Prisión para Jim McCormick: el inventor de los falsos detectores de bombas

En pocos años, la invención de Jim McCormick le generó mucho dinero. Vendidos a 27 mil libras esterlinas la unidad (31 mil 650 euros cada uno), esos detectores le han dado 50 millones de libras (59 millones de euros), señala el diario inglés The Guardian. Pero todo era nada más que una gran estafa.
Prisión para Jim McCormick: el inventor de los falsos detectores de bombas
Foto: The Guardian

Jim McCormick decía haber puesto a inicios del nuevo milenio, en su granja de Somerset, en Gran Bretaña, un detector de bombas revolucionario. Un equipo de detección avanzado (EDA) que incluía una carta programada para detectar el más pequeño de los explosivos, drogas, marfil e incluso dinero.

Un sistema tan eficaz, según él, que funcionaría a una distancia de mil metros, ya sea bajo tierra, bajo el agua o en el aire. Un sistema tan revolucionario que los cuatro laboratorios que él decía poseer trabajaban en el más grande secreto.

En pocos años, la invención de Jim McCormick le generó mucho dinero. Vendidos a 27 mil libras esterlinas la unidad (31 mil 650 euros cada uno), esos detectores le han dado 50 millones de libras (59 millones de euros), señala el diario inglés The Guardian.  El los vendió a los servicios de seguridad del mundo entero. Desde Irak, su principal mercado, hasta a  los Cascos Azules que dan servicio en el Libano, pasando por la policía de Kenia, los servicios penitenciarios de Hong Kong, el ejército egipcio, la aduna tailandesa, así como también a Irán, China, Siria, Jordania, Georgia y México. Algunas de estas máquinas habrían terminado en los EEUU, Canadá, Japón y en Belgica.

Un verdadero golpe que le ha valido a Jim McCormick ser condenado a diez años de prisión por fraude por un tribunal londinense este jueves 2 de mayo. Pues toda la ingeniosidad de este hombre de 57 años, ex policía convertido en director de la sociedad ASTC, estaba fundada en un engaño de gran escala. Una estafa basada en la transformación de una máquina, destinada a encontrar pelotas de golf que no incluía  ningún componente electrónico y vendido por menos de 20 dólares en los Estados Unidos, en un detector de bombas.

"Su conducta fraudulenta basada en la venta de numerosas maquinas inútiles a fin de obtener enormes beneficios ha generado una percepción errada de lo que es la seguridad y ha probablemente contribuido materialmente a causar errores y la muerte de inocentes”, estimó el juez Richard Hone.

Según la acusación, estos detectores “no estaban fundados sobre ninguna base científica” y son “totalmente ineficaces como piezas de un equipo de detección”. “Los aparatos no funcionan y Jim McCormick sabía que estos no funcionaban”, declar´elñ procurador Richard Whittam.

De acuerdo a un experto interrogado en la audiencia, una vez que los detectores abiertos se pudo constatar que los cables no estaban conectados y que las pretendidas cartas memoria no estaban conectadas a nada. Según un experto escuchado, la antena destinada a detectar las sustancias sospechosas “se parecían tanto a una antena de radio como a un clavo de nueve cabezas”, La máquina no era más que un simple detector de limitada eficacidad.

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