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REDES SOCIALES
Viernes 10 de mayo 2013

¿Guerra-odio Capriles-Maduro?

Por: Agustín Blanco Muñoz
¿Guerra-odio Capriles-Maduro?
Foto: www.el-nacional.com

¿Crecerá la guerra-odio entre los dos sectores políticos que se consideran dueños de este ex país? Este es un adecuado punto de partida para precisar las características de este juego al poder que forma parte del ciclo del vacío existente por lo menos desde la explosión social y consecuente masacre del 27F-89.

A un lado quedó la institucionalidad que se propuso a nivel teórico implantar una democracia. La defenestración de Carlos Andrés Pérez sella una hecatombe que se profundizará  primero en el tiempo de extensión-sobrevivencia de Velásquez-Caldera y segundo con el establecimiento de la revolución bolivariana y socialista del siglo XXI que arrastra el vacío histórico  en medio de un cuadro que dice apuntar hacia la "refundación del país".

Una acción dirigida por el Movimiento Quinta República (MVR)  convertido luego en PSUV,  formado con la militancia que proviene de AD y Copei. Pero ¿se produce en ese tiempo de revolución y socialismo una política diferente a la que rige en el llamado puntofijismo?

En el chavismo no hay cambios institucionales y los partidos políticos son copias del pasado.  Gobierno y oposiciones forman parte de un mismo vacío, disfrazado por un populismo cívico-militar sustentado en el alto precio del petróleo, que logró mantenerse en tiempos del jefe único.

Pero a la hora de la enfermedad y desaparición del GP, última expresión del caudillismo liberal-positivista de los siglos XIX y XX, la dirección superior de Venecuba se ve obligada a tomar una decisión sobre lo que seguiría en Venezuela. Y es así como improvisan un plan de sucesión que lleva a Nicolás Maduro a la condición de presidenciable con la única credencial de ser el hijo del golpista presidente (HGP).  Y ese es el contexto en el cual se desenvuelven las elecciones presidenciales del 7-O o del 14-A.

Las oposiciones del vacío  participan de nuevo en una justa electoral aceptando las reglas de juego, sin exigir condiciones. A la hora de los resultados del 7-O que lo declaran derrotado Capriles reconoce de inmediato el triunfo de Chávez, sin alusión alguna a fraude-trampa.

Pero el 14-A el candidato pasa al plano  pugnaz, agresivo, retador. Ya había descalificado al CNE al afirmar que sólo reconocería los resultados  que diera el pueblo.

Y cuando Maduro propone que se reconozcan los resultados promulgados por el CNE,  responde con una carta del 10/04/13 a T. Lucena desconociendo al CNE por su falta de ponderación y equilibrio que lo ha convertido  hasta ahora "en brazo ejecutor del Gobierno".

Luego del "boletín irreversible", HCR llama el lunes 15-A a protestar con cacerolras para expresar "la arrechera". Hubo brotes de violencia y quedaron 09 muertos en el camino. En la noche condenó la violencia y llamó a  cacerolear desde las casas. Mantuvo las protestas de calle para el martes 15 en el interior del país ante las respectivas oficinas del CNE.

Para el 17-A convocó a una marcha hacia el TSJ. Maduro la prohibió y el excandidato retiró la convocatoria "para no morder el peine". Luego se exige la auditoria total del proceso. El CNE niega los Cuadernos de Votación y por ello la MUD-HCR se retiran y anuncian la impugnación ante el TSJ.

Y frente a la pregunta de por qué impugnar, la MUD-HCR responden que sólo cumplen con el requisito para ir a instancias internacionales. Y es así como el 07/05/13 las oposiciones le piden a la OEA que aplique la Carta Democrática en Venezuela para que se enfrente el fraude electoral, mediante el cual fue proclamado y juramentado Maduro como presidente, y se proceda a la repetición de las elecciones.

Pero en esa misma fecha se anuncia el resultado del diálogo para poner fin al enfrentamiento que se creó en la AN al decidir su presidente no darle el derecho de palabra a los diputados opositores por no reconocer como presidente a Maduro.

Y al presentar las oposiciones sus reclamos ante las instancias correspondientes, el Dip. Edgar Zambrano declara que: "quedó claro que no es necesario preguntarle a alguien si reconoce las instituciones porque la oposición lo ha hecho, de manera fáctica, al consignar un recurso contra las elecciones del 14-A en el CNE y luego al acudir al TSJ a introducir la impugnación" (El Nac., 08/05/13, p.3).

Se borra así la refriega del 30/04/13 en la AN cuando los diputados del oficialismo le metieron a los de oposición, según la ministra Iris Varela, "los c... que necesitaban". La paz, que no el odio ni la confrontación, reinará en la AN.

¿Pero hasta dónde es cierto que la guerra-odio tomó otro camino? Hasta ahora lo que se aprecia es un repliegue de las oposiciones que cada vez demuestran más que su única misión parece ser la relegitimación del régimen.

Comienzan por declarar la "ilegitimidad" del Presidente pero en la práctica impugnan los actos mediante los cuales se eligió, cuyas condiciones ellos mismos aceptaron y que los obliga a protestar o disentir en el marco de un tal Estado de Derecho, Y ese es el punto al cual están regresando las oposiciones, si es que admitimos que el algún momento se salieron del marco de lo permitido.

Y esto puede leerse como que la única política que saben hacer es la electoralista. Así cada día se hablará menos de la repetición de elecciones y del fraude-trampa, para que las instituciones recuperen su credibilidad y estas oposiciones estén de nuevo en el camino que conduce a la toma de nuevos espacios de poder. Pronto el CNE convocará las elecciones de concejales y alcaldes y para entonces todo debe estar saldado.

¿Y puede negarse que estos acuerdos y negociaciones acaban con el clima de polarización y confrontación que el oficialismo ha puesto a andar con miras a ampliar cada vez más y mantener su hegemonía a nivel nacional? Hoy los polos gubernamental y  opositor pueden acordar la prolongación de sus privilegios y resolver sus diferencias aunque sea de manera politiquera.

Pero eso no ocurre a nivel social-popular. Allí prosigue el predominio de la acción guerra-odio del oficialismo que obliga a un importante sector opositor, que no comulga con la MUD-HCR a defenderse de la agresión,  y a avanzar hacia la conformación de otras políticas y formas de lucha.

Se apela a la organización  de la fuerza social en el marco de la acción pacífica y legal. Y es en ese punto donde se empalma la propuesta de constituyente originaria que vienen realizando algunos grupos,  a los cuales nos adherimos.

Es la hora definitiva de pasarle por encima a la guerra-odio que promueven y administran oficialismo y oposiciones, a través de  negociaciones y votaciones que ellos  controlan  a partir del uso y manipulación que hacen de un colectivo, que sólo puede salir de esa condición con la propia expresión de sus fuerzas organizadas y conscientes.

Los días de los poderes de la destrucción no son ilimitados. Aquí es necesario detener la guerra-odio de los promotores y administradores que le sacan beneficios. ¡Qué historia amigos!

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