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Domingo 26 de mayo 2013

[Argentina] Cristina tiene $ 100.000 millones en la caja

Por: Alcadio Oña (*)
[Argentina] Cristina tiene $ 100.000 millones en la caja
Foto: infocamioneros.com.ar -

Un clima de preocupación se ha instalado por debajo de las primeras líneas del Gobierno. Así sea silenciosamente, como cuadra en un universo penetrado por el temor, muchos funcionarios son conscientes de que abundan errores de diagnóstico en la política económica que luego se propagan a la calidad de las decisiones. Pero acatan, porque la puerta de salida está clausurada.

Afuera, el panorama no pinta muy diferente. Quienes suelen frecuentar el mundo empresario, advierten que allí “es muchísima la incertidumbre” y grande la sensación de que en los tiempos que vienen “habrá más presiones y mayores controles”.

“Mejor no asomar la cabeza, porque te la pueden cortar”, es la consigna que baja aún entre los amigos del poder. Saben, sencillamente, que en el momento menos pensado la Casa Rosada puede arrojarlos a la banquina.

Salvo contadas excepciones, en la Argentina los empresarios son tímidos para el coraje. Y sobran ejemplos, en el pasado lejano, en el reciente y hoy mismo.

Salta a la vista de unos y otros lo que pasa con la economía. La actividad, el consumo y la creación de empleo están empantanados, el congelamiento a lo Moreno no detuvo la suba de precios, las reservas vienen en pendiente desde hace tiempo, la crisis energética come divisas escasas en cantidades impresionantes y la inversión, que podría garantizar trabajo, duerme en el freezer.

El listado podría continuar, pero lo que existe alcanza como para mellar las chances electorales del cristinismo. El después es otro fantasma que se agita en las segundas líneas del Gobierno.

“Sacar un blanqueo de apuro prueba que se han quedado sin instrumentos de política económica”, dicen en ese espacio. Y, también, lo obvio: que vino empujado por la urgencia de divisas.

Pese al cepo cambiario y a la interminable batería de controles y restricciones, en lo que va del año las reservas del Banco Central cayeron un 10%, y 17% durante los últimos doce meses. Y eso que, al menos hasta el 7 de mayo, no se le ha sacado un solo dólar de todos los que hay previstos para pagar la deuda.

Sin embargo, el momento llegará más pronto que tarde, porque existen vencimientos por alrededor de US$ 7.800 millones.

La caja del BCRA es una de las que será exprimida en grande, durante la epopeya cristinista por mantenerse en el poder.

Con las reservas adentro, más adelantos transitorios ya permanentes y utilidades contables que son transformadas en pesos contantes y sonantes, la montaña de plata que el Gobierno puede tomar de allí da escalofrío. Equivale a $ 124.600 millones, de aquí a fin de año.

Descontadas las reservas, que terminarán en el bolsillo de los acreedores, sólo por adelantos y utilidades habrá $ 82.650 millones disponibles para manejar en el camino a las elecciones.

Existe otro ejercicio posible, que arroja números igualmente considerables.

Las elecciones primarias y obligatorias, en las que el oficialismo empezará a jugarse su destino, son el 11 de agosto. Hasta ese momento, nuevamente sin computar las reservas, habrá unos 55.000 millones a tiro del Gobierno.

Para que se tenga una idea de las magnitudes en juego, los 82.650 millones equivalen a casi siete presupuestos del Ministerio de Salud. Y los 55.000 millones, a más de cuatro.

Otra bóveda cargada de plata, por usar términos últimamente de moda, es la de la ANSeS. Aquel “hecho histórico” que en palabras de Néstor Kirchner significó la estatización del sistema previsional, tenía en su interior una enorme fuente de recursos que el Gobierno también explota a destajo.

Según las estimaciones privadas, este año sólo del Fondo de Garantía hay a mano $ 16.000 millones. Brotarán nada menos que de la caja que, presuntamente, debería garantizar el pago de las jubilaciones.

Y en ese vale todo, bajo el paraguas de la estatización, entra el superávit de la ANSeS. Aunque no queda claro cómo será computada esa cuenta.

Poco importa, para el plan cristinista, que la deuda del Tesoro Nacional con el BCRA ya represente más de la mitad de los activos de la entidad o que haya tomado la forma de un pagadiós. Tampoco, que esté desinflándose el colchón del sistema previsional.

Seguramente, tanto número junto abruma. Hay más para el mismo boletín, pero basta uno final: entre los adelantos y las utilidades del Banco Central y lo que puede venir de la ANSeS, el poder político tendrá al alcance unos de 100.000 millones de pesos.

Esa es, justamente, la cifra que el Gobierno puede desparramar en planes sociales, probablemente adelantar el aumento a los jubilados, como el miércoles hizo con la asignación por hijo, distribuir entre los intendentes, mostrar obras públicas en movimiento, capturar aliados y, al fin, aceitar la maquinaria electoral. La caja que siempre valoró Kirchner.

Todo, acompañado por la emisión que bombeará Mercedes Marcó del Pont, la jefa del Central.

Como remacha una consigna de la Presidenta, se trata de llegar a octubre o a las primarias de agosto con los motores a fondo. Aún así, nada garantiza que la actividad económica y el consumo vayan a remontar en la magnitud que el operativo cristinista necesita, menos que mejore la oferta de trabajo y sea despejada la incertidumbre a corto plazo. Porque la gestión hace agua en varios frentes.

Es lo que prueba el fracaso del congelamiento y de los ensayos de Moreno, ahora emparchados con las brigadas militantes de La Cámpora. Mejor dicho, con la presión directa sobre empresas y comerciantes. Se trata, claramente, de una apuesta riesgosa y de apuro o lo que cada cual piense, nunca un plan elaborado: igual que el cepo montado para frenar ese dólar que al ministro Hernán Lorenzino le provoca risa.

Suena a demasiado evidente que si fuese tan sencillo arreglar todo a pura presión, no habría tantos desajustes acumulados. Pero la economía tiene complejidades y necesita mejores intérpretes que una orquesta desafinada.

El problema, ahora, es que el champagne luce de baja calidad. Y, encima, está enturbiado por las denuncias de corrupción que avanzan sobre las propias colinas del poder, por más empeño que el Gobierno ponga en ignorarlas.

(*) Artículo publicado en el portal del diario argentino El Clarín (26 de mayo de 2013)

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COMENTARIOS
1 comentarios
ya es hora de que alguien sensato y preparado asuma las riendas de argentina no esta gentuza figureti y vulgar
27 de mayo 2013
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