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Viernes 31 de mayo 2013

¿TP qué?

Por: Otra Mirada
¿TP qué?
Foto: Difusión

En septiembre del año pasado la periodista Sally Burch, recogía declaraciones del Presidente Obama en las cuales este afirmaba que con el TPP los Estados Unidos estaba delineando el tipo de acuerdos comercial de “alto nivel” que buscaría implementar durante el siglo XXI. El Trans Pacific Parternship Agreement (conocido como TPP) se encuentra actualmente en un proceso de negociación que se inició en el año 2008. Desde ese entonces son más de 12 los países, todos ellos ubicados en el área del Asia-Pacífico, que se han incorporado a las mesas de negociación. Esta última según un gran número de especialista será el eje del comercio internacional en las próximas décadas, desplazando al antiguo eje del Atlántico. En caso de que dicho tratado comercial llegara a buen puerto constituiría la zona de libre comercio más grande del mundo con más de 700 millones de personas.
 
Pese a que el TPP se presenta como un acuerdo de libre comercio es mucho más que eso. Pese al secretismo que rodea el proceso de negociaciones actual, se conoce que son alrededor de 26 los temas que se estarían discutiendo. Extraoficialmente se sabe que el TPP incluye capítulos vinculados a temas como telecomunicaciones, compras públicas, regulaciones ambientales, empresas públicas, inversiones y propiedad intelectual. Es justamente la discusión sobre estos dos últimos temas la que se ha filtrado a la prensa. Queda claro que el TPP es mucho más que un acuerdo de aranceles.
 
Actualmente los EE.UU tiene suscrito con la mayor parte de países involucrados en el TPP acuerdos de libre comercio (es el caso del Perú por ejemplo). Si los EE.UU ya tienen firmados acuerdos comerciales con todos los potenciales integrantes del TPP queda la pregunta entonces por el interés real de la potencia norteamericana en firmar este acuerdo. La respuesta a esta pregunta se mueve en por lo menos dos niveles. El primero vinculado a cambios en los marcos regulatorios tanto de los países que firmen el tratado, como del propio EE.UU. Uno segundo de alcance estratégico y que está relacionado con el balance de poder global actual y futuro donde la potencia norteamericana ha visto su posición de dominio amenazada.
 
En el primer terreno son múltiples los ángulos a tratar. En primer lugar el TPP ofrece a los EE.UU. la oportunidad de reabrir el espacio de negociaciones con aquellos países con los que firmó un Tratado de Libre Comercio. En estas negociaciones estarían discutiendo aquellos temas que no fueron aceptados en los Tratados de Libre Comercio originales.  En segundo lugar, el TPP le permitiría al actual gobierno norteamericano modificar su legislación interna, incorporando medidas que antes fueron rechazadas por el congreso de la Unión y que esta vez ingresarían como parte integrante del tratado. Por último el TPP le permite a los EE.UU negociar una serie de beneficios que van más allá de los estándares reconocidos por el derecho internacional. Es el caso por ejemplo de los derechos de autor, en los que la propuesta norteamericana excedería largamente lo que las leyes internacionales permiten en este momento.
 
Si bien lo anterior por si solo sirve para explicar el interés norteamericano por el TPP, hay un segundo nivel relacionado con objetivos de más largo plazo. Para algunos especialistas dicho tratado sería una herramienta a través de la cual la primera potencia global busca asegurar su posición de dominio en la escena internacional y poner fin al desafío que ha supuesto el desarrollo económico de los países del sudeste asiático. A través del TPP, los Estados Unidos buscaría poner fin o limitar el alcance al modelo de desarrollo que ha llevado a estos países por un camino de industrialización y modernización de sus estructuras productivas. Dicho modelo que en algunos casos podría ser denominado de “capitalismo de Estado” y en otros de un capitalismo orientado por este es el que el TPP vendría a limitar. Como se sabe, gran parte del éxito de países como Malasia, Singapur, Corea del Sur, Vietnam y por supuesto China tienen que ver con una activa participación del Estado en la esfera económica. Por supuesto existen matices en este tema, pues el grado de intervención estatal varía desde la orientación a través de políticas públicas, hasta la participación de empresas públicas en el sistema productivo. Sin embargo todas estas economías tienen en común el papel fundamental del Estado en su proceso de industrialización. El TPP entonces funcionaría como un mecanismo para terminar o reducir la alianza entre el sector privado y el sector público que tan buenos resultados ha dado en dichos países y le permitiría a la economía norteamericana (y sus empresas) ganar niveles de competitividad frente a sus pares orientales.
 
Con esto último queda claro entonces que el TPP es en realidad la llave para una apuesta de largo plazo en los Estados Unidos y se constituye más bien en una herramienta para tratar de recuperar el espacio perdido en las últimas dos décadas. Si como afirman algunos intelectuales norteamericanos el siglo XX fue un siglo “americano”, el TPP es un gran paso en la búsqueda de generar un nuevo siglo para los Estados Unidos.

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