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Lunes 17 de junio 2013

"Cómo perder la categoría" en el fútbol argentino

"El descenso de categoría no es eterno. Duele, pero pasa. La perdida de categoría es otra cosa: casi es una condición de vida y no por una temporada...", dice Julio Marini en su artículo publicado el día de hoy lunes 17 de junio en el portal del diario argentino El Clarín.
'Cómo perder la categoría' en el fútbol argentino
Foto: Captura TV


El sufrimiento de un hincha de Independiente al ver que el equipo de sus amores perdía la categoría


El descenso en la actual temporada y consumado en el cierre de este torneo determinó que perdieron la categoría Unión e Independiente, y el tercero saldrá no más allá de cuatro equipos: Argentinos (el más comprometido), San Martín de San Juan le sigue, y Atlético de Rafaela y Quilmes, los menos complicados.

Claro que a esta altura del campeonato se puede hacer un rápido análisis de algunos que también perdieron la categoría, aunque no se haya decretado ningún descenso personal. Como hay otros que engordaron sus promedios para llevarlos a mostrar que tienen la real categoría que se merecen.

Por ejemplo: ¿acaso no descendió Ricardo Caruso Lombardi, cuando hizo declaraciones señalando a Juan Antonio Pizzi porque hacía tres cambios ante Independiente. ¿Qué buscó? Si San Lorenzo hubiera perdido, el DT de Argentinos se cubría. San Lorenzo ganó y selló el descenso de Independiente; entonces, lo de Caruso Lombardi quedó en el folclore, en una provocación inocente... El fútbol argentino tiene poca inocencia para escudarse en esa falacia, si es lo que se intentó.

¿Acaso no descendió también Carlos Bianchi? Inicialmente, por sus quejas cada vez que su equipo no funcionó y él buscó razones en los otros (árbitros y jueces de línea con errores). Pero, más grave que eso, fueron sus arengas en el partido con Racing hacia sus jugadores dejando todas las señales de que los golpearan al no poder con la habilidad de algunos jóvenes rivales, especialmente Centurión. La grandeza de Bianchi la construyó él, se la ganó. De cualquier pequeñez actual también es el único artífice.

¿Acaso no descendió individualmente Javier Cantero? Tal vez, inocente y audaz en la cruzada ante los violentos barrabravas. Seguramente, con altísimo déficit de gestión en un club destruido por conducciones anteriores y necesitado de un especialista, más que de un buen tipo.

También tuvo su descenso el presidente del club sanjuanino, Jorge Miadosqui. Para quien, sorprendentemente, el fútbol argentino se limpió de golpe. De la mugre que él anticipaba se pasó a una limpieza y transparencia inéditas. ¿Qué pasó? Que su equipo ganó cinco partidos al hilo (algunos sin que se entendiera bien cómo lo consiguió) y por lo menos hoy está fuera del descenso. ¡Justo faltando una fecha!

Apenas pocos ejemplos de muchos más. Por eso preferimos a los que ganaron categoría, aunque en algún caso hayan descendido. Como Unión, y especialmente su DT, Facundo Sava. Con dignidad jugó y como pudo luchó, y sin recriminaciones ni dramas, se fue. También como Rubén Forestello, el entrenador de San Martín de San Juan, quien el día en que cayeron en Avellaneda ante Independiente no emitió excusas ni quejas y reconoció como justa la derrota. Y hasta discrepó públicamente con el titular del club. Si los sanjuaninos se salvan, en gran parte tiene que ver lo que sabe Forestello como técnico, pero más aún por lo que transmite como persona.

El descenso de categoría no es eterno. Duele, pero pasa. La perdida de categoría es otra cosa: casi es una condición de vida y no por una temporada...

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