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Viernes 29 de noviembre 2013

César Villanueva: pensar juntos con la oposición "tú ganas yo gano"

Por: César Sánchez Olivencia
César Villanueva: pensar juntos con la oposición 'tú ganas yo gano'
Foto: Difusión

El Primer Ministro César Villanueva

Los candidatos no son las instituciones. Este es el primer  error táctico de César Villanueva en el nuevo diálogo que sostendrá con los partidos políticos. El otro error es considerar que los partidos de oposición concurrirán a las reuniones para  “pensar juntos” con el gobierno. Los convocados realmente son los candidatos electorales. Si es así, las variables en el diálogo son diferentes en cantidad y calidad.

En una entrevista concedida al diario La República hace una semana, el jefe del Gabinete anunció que  ya había conversado con “el doctor García, el señor Kuczynski, el mismo expresidente Toledo”. Tiene la intención sentarse en la mesa para “pensar juntos”. Se trata -dijo- de “mostrar un país con líderes que pueden identificar juntos los acuerdos políticos necesarios”. César es “bien” bueno.

Me parece que lo que está fallando es la identificación del problema en el diagnóstico de la situación política. Un diálogo político se convoca cuando existen graves problemas o una amenaza inminente  en el Estado, que requieren del apoyo decisivo de los partidos políticos y de la sociedad civil. La pregunta es ¿Cuáles son los problemas o amenazas que el Estado solo puede solucionar con la apoyo de los líderes de la oposición?

Por ejemplo, El Pacto de La Moncloa, fue un acuerdo firmado en octubre de 1977 entre los representantes de los principales partidos políticos, sindicatos y demás sectores sociales  de España. Se comprometieron a seguir un programa político y económico para manejar la crisis. Las principales amenazas eran la crisis económica y el regreso de la dictadura militar.

El acuerdo no fue letra muerta, porque había la necesidad urgente de fortalecer la democracia y mantener el poder político. España estaba entre la espada y la pared. Adolfo Suárez había ganado las elecciones con el 35% de los votos. La fragmentación del electorado era conflictiva. La gente había tomado las calles. “El pacto fue hijo de la necesidad”. El Pacto de La Moncloa no fue un engañabobos para ninguna de las partes.

En el Perú de 2013, la situación de coyuntura es diferente. La mayoría de la población piensa que existen asuntos más graves que conversar con los candidatos políticos. Al respecto, las encuestas son reveladoras de la tendencia de opinión de los peruanos. Los resultados son los  mismos desde hace varios meses.

Por otro lado, cualquier analista político coincidirá en que algunos líderes de la oposición probablemente llevarán a la mesa de diálogo sus posiciones para obtener acuerdos que se conviertan en una Espada de Damocles para el presidente Humala. El Estado es el único que estará atrapado en su propio diálogo. Los partidos, “tocata y fuga”.

Un diálogo político solo puede cumplir con su objetivo si el gobierno tiene la suficiente fortaleza para imponer  una línea de base política.  Condición mínima sobre los temas y las reglas de juego para los actores del diálogo, cuyos acuerdos adquieren  formal o informalmente la categoría de acuerdo nacional.

¿Cuáles son los problemas más graves que deben figurar en la agenda nacional? La población los ha identificado. Observe la última encuesta de Datum (24-11-13): no combate la delincuencia: 69%, no cumple sus promesas: 57%, los precios están subiendo: 55%, nombra a gente inadecuada en los cargos públicos: 49%, no lucha contra la corrupción en su gobierno: 49%. Esta es la percepción de la calle.

En el caso del diálogo político entre el gobierno actual y los sectores de oposición, el gobierno parece haber construido un  laberinto de Estado. Solo existen probabilidades de fugar por los techos. Los únicos que podrán “fugarse” del acuerdo serán los partidos políticos, (como sucedió en el diálogo anterior), porque éstos no son el Estado y aparentemente no han convocado el encuentro.

¿Quién ha convocado a quién? El llamado diálogo político entre el gobierno y los partidos que perdieron las últimas elecciones, si bien ha sido convocado por el Poder Ejecutivo, lo han promovido los líderes de oposición. Falta poco para el 2016. Lo que ha hecho el gobierno es conceder posiciones en un intento desesperado de intentar mantener un equilibrio político.

El diálogo de Jiménez Mayor con los líderes políticos fracasó por estas causas. Entonces Villanueva tiene que corregir errores. Proponer nuevas reglas de juego y tener plena consciencia de los resultados estratégicos. La inocencia política sería un pecado capital. Aquella vez el periodista Álvarez Rodrich, comentó que el curso del diálogo era incierto y se preguntó: ¿Pero y después de eso qué sigue? La historia le ha dado la razón.

No es atributo de Nostradamus ni de los  expertos politólogos conocer la realidad. Cualquier chofer de “Combi” tiene los ojos abiertos para ver el bosque y no solo el árbol. El diálogo en sí mismo no determinara ganadores ni perdedores. Cualquiera puede “ganar”. Pero los vicios ocultos del mismo -los intereses que sostienen las posiciones- dejarán un saldo favorable a quien sepa jugar al “Yo estoy OK, tú no estás OK”.

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