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Jueves 16 de enero 2014

El Perú visto desde fuera

Por: Ani Palacios McBride*
El Perú visto desde fuera
Foto: larepublica.pe

Circula en Internet un video titulado “Reflexiona peruano, reflexiona” de Máximo Cuba Angulo. En esta grabación, el señor Cuba reflexiona acerca de los males que como una nube tóxica se encuentran estacionados sobre nuestro país desde tiempos vetustos. Es un video excelente; lo recomiendo por su nitidez de exposición y sus acertados comentarios. Como peruana residente en el extranjero, a veces me siento cohibida de dar mi opinión. “¿Qué sabes tú si no vives aquí, si no la has sufrido con nosotros?” es la objeción a mi sentir. Un dictamen bastante cruel por cierto, porque los que vivimos afuera tenemos el corazón en el Perú. Lo que muchos no atinan a discernir es que la perspectiva es diferente cuando admiras a tu país desde fuera puesto que puedes ver las cosas con más objetividad y menos emotividad. He vivido en Estados Unidos 25 años ya, pero nunca he dejado de amar y añorar al Perú. El lugar donde creces, te desarrollas, haces tus primeros amigos, lloras tus primeras lágrimas, tienes tus primeros desencantos, encuentras el amor de tu vida y haces tus pininos profesionales tiene una influencia en tu espíritu que llevarás contigo toda la vida. No estaría escribiendo para El Tiempo de Piura si no fuera porque viví en esta bella ciudad, algunos de los mejores años de mi vida. En el Perú están mis raíces, mi corazón. En Estados Unidos me desarrollé como mujer, como madre y como profesional. Aquí es donde aprendí cómo vivir en el país más competitivo del mundo sin dejar atrás la regla de oro: “Trata a otros como quisieras que te traten”. Fue aquí en donde aprendí la regla de platino: “Trata a otros como ellos quisieran ser tratados”. Cuando recién viajaba para Estados Unidos me dijeron que los gringos son individualistas, y hasta cierto punto lo son; pero este es un país en donde la caridad y el bien colectivo es cosa de todos los días. Me dijeron que los gringos tienen reglas absurdas, y al comienzo me era difícil seguirlas; pero hoy entiendo que poner orden desde el comienzo nos calma, nos dice que todo va a funcionar… y en realidad todo funciona, es predecible y por tanto no hay el factor de lo inesperado que crea estrés. Me dijeron que perdería mi sitio en la sociedad, y en verdad aquí todos son iguales; ¿pero no es acaso mejor saber que vives en una sociedad que premia el mérito en lugar del apellido? En el Perú critican mucho a Gringolandia y se burlan de los hábitos que adquirimos allá, pero luego tratan de copiar todo lo que viene de este país. Es una de esas contradicciones que se derivan de lo creídos que son los peruanos que hasta se creen que inventaron ideas que se robaron del país que critican. Un poco de humildad colectiva no le haría mal al país que tanto quiero. El Perú se está arreglando económicamente, pero refinar su idiosincrasia, aquellas cositas que hacen al peruano como es, lleva trabajo profundo tanto individual como comunitario. El peruano tiene que cambiar su mentalidad de mendigo por la de abundancia: si no hay torta para todos, haz una torta más grande; cuando hay para todos y todos deciden seguir la regla de oro, o la de platino, la gente está en paz y el país en armonía. La ansiedad del peruano que crea su “viveza” tiene sus raíces en una sensación de estar siempre a punto de perder. Cuando voy al Perú tengo que aplicarme una ultra dosis de paciencia pues sé que la gente se me va a colar, que el trafico será un caos por la desesperación de todos y cada uno de los choferes que no pueden tener un plan de manejo que piense en el vecino, que el desprecio rabioso entre razas ha escalado, que la vanidad del peruano se encuentra aún más pronunciada, que en el Perú todos hablan pero nadie escucha. Ahora que están bien es un buen momento para reflexionar y escuchar a los otros, de ayudarse mutuamente y abrirse a las posibilidades de un país en donde siempre hay para todos, en donde la mentalidad bíblica de “los últimos serán los primeros” prevalece, en donde los hijos ven padres menos estresados por la inseguridad en las calles y las cárceles ven disminuir su población, un país en donde la mentalidad de innovación vale y el que sale adelante es admirado por su rol ejemplar. ¿No sería maravilloso construir un país en donde todos quisiéramos vivir?

* Ani Palacios es comunicadora. Nació y se crió en Lima, Perú. Estudió comunicaciones y periodismo en la Universidad de Piura y en la Universidad de Lima. Llegó a Estados Unidos en 1988 y trabajó en diversas organizaciones en periodismo, mercadeo y relaciones públicas. Dirige Contacto Latino y Pukiyari Editores.

Nota publicada en eltiempo.pe


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