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Miércoles 26 de marzo 2014

PPC, el de antes

Por: Ricardo Sánchez Serra
PPC, el de antes
Foto: Difusión

El Partido Popular Cristiano no es el mismo que fundara Luis Bedoya Reyes, Mario Polar Ugarteche, Bobby Ramírez del Villar y Ernesto Alayza Grundy. Asimismo, integrado por Luis Giusti La Rosa, Celso Sotomarino, Antonino Espinoza Laña, Andrés Aramburú Menchaca y Felipe Osterling.

Todos extraordinarios personajes, furibundos polemistas, hombres probos y de valores. Fueron demócratas a carta cabal, social cristianos que jamás se arrodillaron a ninguna dictadura, además de ser socios leales en el gobierno o en alianzas electorales.

Luego, aparecieron figuras destacadas como Miguel Ángel Mufarech, Richard Amiel, Lourdes Flores Nano, Alberto Borea Odría, Marco Antonio Garrido Malo, Federico Tovar, Moisés Woll, Gabriela Porto de Power, Rafael Vega, Boris de la Piedra, Roberto Rotondo, Oscar Olivares Montano, Rafael Risco Boado, Armando Buendía, Alberto Andrade, Salvador Heresi o Ántero Flores Araoz, entre muchos otros.

Muchos fallecieron. Algunos tuvieron que salirse formando exitosos partidos o destacándose en las actividades públicas o privadas. Y aquí quería detenerme para incidir sobre ¿Qué está pasando con la nueva hornada de políticos o representantes pepecistas, que salvo alguna honrosa excepción, están muy lejanos en la visión política o en los valores de los fundadores?

Ya se ve remota la renuncia ejemplar de Luis Bedoya Reyes a presidir la Asamblea Constituyente. La izquierda le había ofrecido elegirlo, para cerrar el paso a Víctor Raúl Haya de la Torre. Su desapego no solo hizo historia, sino que es un claro ejemplo de desprendimiento, de que se puede hacer política limpia.

¿En qué momento se jodió el PPC? Por la codicia, envidia y egoísmo de algunos nuevos dirigentes. Toda la antítesis de sus fundadores. La filósofa Ayn Rand señala “La ambición de poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente vacía” y en esta situación “Es muy difícil hacer compatibles la política y la moral”, como diría Sir Francis Bacon.

Buenos dirigentes se fueron porque les cerraron el paso o complotaron contra ellos. Mufarech, Ántero, Borea, Andrade y Heresi, fueron ejemplos de ese mal proceder.

A Heresi le sembraron una falsa acusación, se metieron con su familia y los dirigentes no fueron firmes en expulsar a los disociadores. Ante la inacción tuvo que renunciar. Hoy todavía, gente que no le ganó a nadie, le critican haberse ido del partido, por lo que no lo apoyarán para una alianza a la alcaldía de Lima.

Si el PPC quiere ser grande, que regresen la ilustración, la humildad y el respeto.

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