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Lunes 18 de agosto 2014

¿Por qué se suicidan los artistas?

Por: Alberto Soler Montaqud
¿Por qué se suicidan los artistas?
Foto: nexofin.com

Una vez más, la muerte de Robin Williams ha convertido en noticia el alto porcentaje de músicos, escritores, poetas, actores y artistas en general que mantienen una difícil relación tanto con la depresión como con las adicciones a sustancias. Según la Organización Mundial de la Salud, 350 millones de personas en todo el mundo sufren actualmente una depresión, enfermedad que en sus manifestaciones clínicas más severas puede llevar al suicidio a quien la padece; se estima un millón las muertes al año por esta causa.

El cuerpo sin vida del actor Robin Williams, de 63 años, fue encontrado en su casa de San Francisco con claros signos de ahorcamiento. La última vez que se le vio con vida fue el pasado domingo 10 de agosto a las diez de la noche. Su esposa, Susan Schneider, ante ciertos informes de prensa que especulaban con que Williams había recaído en el consumo de alcohol, lo desmintió rotundamente afirmando que su marido estaba sobrio desde hacía mucho tiempo y luchaba contra la depresión crónica que sufría desde años atrás. Se ha sabido también que recientemente se le había diagnosticado un principio de la enfermedad de Párkinson. Williams había superado satisfactoriamente en el pasado una rehabilitación por adicción a las drogas y alcohol.

Son innumerable los casos de personas con inmensa fama y fortuna que caen en depresiones y se acaban suicidando. Estadísticamente es un hecho comprobado que la depresión, el consumo abusivo de drogas y los suicidios están relacionados entre si y se dan en muchos personajes famosos que aparentemente lo tienen todo para ser felices pero deciden abandonar el mundo de un modo tan absurdo como inesperado.

¿Por qué se suicidan los artistas?

Es una constante la pregunta de qué pasa por las mentes de estas celebridades cuando deciden acabar con sus vidas y dejan de lado una trayectoria labrada durante años para sorpresa de sus admiradores.

Llama la atención que muchas veces, el suicidio no lo decidan precisamente en un momento de declive sino en plena cima del éxito. ¿Por qué entonces quitarse la vida cuando se tiene todo?

Por lo general, muchos de estos individuos, antes de tomar tan contundente decisión, han confesado a ciertas personas de su entorno sentir un gran vacío en sus vidas y no encontrar el aliciente de un propósito real que les haga contemplar el futuro con esperanza. Estos sentimientos, con frecuencia, van asociados a estados depresivos –y en muchas ocasiones a trastornos bipolares– que suelen pasar desapercibidos, en parte por la facilidad de estos individuos para interpretar a un personaje de ficción de cara a la galería mientras en la soledad de su mundo interior se encuentran sumidos en un profundo y oscuro pozo del que, con frecuencia, intentan salir con la ayuda de drogas y alcohol. Suele tratarse de poetas, escritores, músicos o actores tras cuyo éxito se oculta una personalidad ansiosa y deprimida que se siente presionada por elnarcisismo inherente a la fama que deben mantener a cualquier precio.

¿Son diferentes los artistas al resto de la gente?

Consideremos que, por lo general, los artistas están dotados de una sensibilidad que les predispone a percibir las emociones de un modo distinto a los demás.

El talento artístico y la salud mental están íntimamente relacionados. 

La posible relación entre la genialidad y la locura es una cuestión que ha sido objeto de estudio y controversia por parte de filósofos, médicos, sociólogos y antropólogos desde la más remota antigüedad y aun hasta nuestros días. ¿Es la locura una condición necesaria para la genialidad? ¿Están los genios mas cerca de la enfermedad mental que el resto de la población considerada mentalmente como sana? ¿Están los enfermos mentales mas predispuestos a desarrollar ideas geniales?

Séneca hizo popular una vieja idea aristotélica que plasmó en su enunciado: “Nullum magnum ingenium sine mixtura dementiae”, una frase que podríamos traducir por: “no hay una gran fuerza imaginativa sin una mezcla, sin una pizca, de locura”.

No es suficiente la fama ni el dinero para sentir un pleno bienestar, un equilibrio mental y ni siquiera un estado físico saludable. Por mucho que ciertas celebridades posean fama y poder a raudales, ambos valores son fugaces y efímeros, y si no son capaces de poner ciertos límites para separar la realidad de la ficción y diferenciar el verdadero yo de aquél que perciben quienes les admiran, pueden sufrir una grave crisis de identidad y llegar a la conclusión que los demás aman el rol por ellos creado pero no al ser humano que en realidad son.

Es por ello que muchos artistas viven en soledad y sin la certeza de si las personas que les rodean les son fieles por su fama o por quienes ellos mismos son. En estas situaciones hay gran peligro de sufrir procesos depresivos así como consumir drogas conforme el sentimiento de tener una vida privada se desvanece y el esfuerzo por simular lo que no sienten ni son, es cada vez mayor hasta hacerse insoportable.

Aunque a menudo se dé por supuesto que la depresión es una enfermedad que aparece con más frecuencia en quienes tienen una vida difícil o sufren privaciones que no consiguen subsanar, no es necesariamente que esto sea así. A menudo, el síndrome depresivo se manifiesta en quienes aparentemente lo tiene todo, sobre todo si hay además sufren un trastorno de personalidad asociado que emerge cuando se abona el terreno que  les predispone a que se manifieste.

Nota publicada en la nuevatribuna.es

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