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Lunes 25 de agosto 2014

Un Retroceso Histórico, de Borbones a Humala

Por: Francisco Chappa V. (*)
Un Retroceso Histórico, de Borbones a Humala
Foto: Difusión


Francisco Chappa V. , autor de estas líneas

Así como en el siglo XVIII. El Tradicionalismo territorial del “Legibus Solutus” y el modo de producción colonial en Europa y la España de los Habsburgo (dueños de la América barroca), fuera derribado; por el despotismo esclarecido, la modernidad, el robustecimiento y racionalidad del Estado Borbón. Que en el siglo de la ilustración, el enciclopedismo y el liberalismo (espíritu mercantil originado por los calvinistas y su óptica ultramarina) germinarían la emancipación e independencias en las indias de los españoles americanos. Igualmente en el siglo XX. El mundo bipolar, de socialismos de Estado y del capitalismo occidental, fue también derribado; al desaparecer el muro de Berlín, la mentira del comunismo y la ola gigante de libertad y democracia, libre comercio y derechos a la propiedad individual extendida hasta la China y casi todo el planeta. La modernidad, la ilustración y el liderazgo de los Borbones en el pasado y presente siglo, fueron y son el liberalismo de occidente.

En el Perú de finales del siglo XX también se repitieron estos desplomes ideológicos. Cayeron los últimos populismos mercantilistas de Gobiernos Revolucionarios autocráticos y débiles democracias. El comunismo asesino de SL fue derrotado, dando inicio a un remezón político e ideológico que impuso un modelo liberal que trasparento su precaria economía y afianzo en las dos últimas décadas un desarrollo y crecimiento económico y social que en su último quinquenio ha sido popperianamente ejemplar en la región y el mundo. Cuando la historia nos mostraba que el despegue económico y social era el correcto, apareció esta barbaridad y desgobierno “nacionalista”, que a contracorriente vuelve a imitar el nepotismo, despropósito familiar y intentos mercantilistas del fracasado imperio Habsburgo. El Perú se ha detenido tres años y se detendrá dos más si no vuelve la modernidad Borbona, la sociedad abierta de este siglo.

En el imperio de las Indias donde el rey emperador era la imagen latina del apóstol armado (1), la reforma administrativa Borbónica se enfrenta al obscurantismo e impone desde arriba la modernidad y la idea de Estado-nación centralizado en la colonia. En su primera etapa (1728-1760) fue mercantilista, desplazando el atesoramiento del oro y la plata por el desarrollo productivo de todos los sectores de la economía, disminuyo la presión fiscal sobre la minería, creció la base productiva del agro señorial (expropiación de tierras indias), protección a una pequeña producción manufacturera en los obrajes (2), se extendieron las imposiciones a indios “principales”- Caja General de Censos de Indios- incentivando la economía interna de la colonia. En Europa se afirmaba el pensamiento económico liberal, imponiéndose el maquinismo y el sistema de producción fabril. Las ideas de David Hume, su anti mercantilismo y Adán Smith fueron traducidas y publicadas por el Gobierno Español aun rentista y pre capitalista. La ciencia económica liberal que apuntaban al “bien universal” y “el amor propio”, inicio el despegue de efectos europeos en las colonias, rebajando los privilegios de la nobleza y el clero, todas estas ideas liberales innovadoras llegaron a los imperios de las indias y fueron cultivados por blancos nacidos en América y mestizos que germinaron la emancipación y las primeras sublevaciones en el Alto Perú.

La segunda etapa de los Borbones (1761-1800) desarrolla las ideas y la moral liberal cambiando el obsoleto régimen educativo de la colonia, la reforma educativa funda el Tribunal de Minería y gacetas de gobierno, el Convictorio de San Carlos y el Colegio Guadalupe, el Mercurio Peruano representara la ilustración peruana y Hipólito Unanue funda la Sociedad Académica de Amantes del País. El limeño católico y racionalista Pablo de Olavide amigo de Diderot y que tuvo como abogado a Voltaire contra los inquisidores españoles,(“Olavide será la ilustración como Garcilaso es la cultura renacentista y Vallejo la guerra civil española”- Hugo Neira), aporta un proyecto de reforma de la Universidad española y un proyecto de reforma agraria riguroso por su análisis de estratificación del campesinado español. Será el más importante peruano de la ilustración.

El liberalismo nos insertó en una economía mundial de liderazgo capitalista, aumentando la cantidad de funcionarios profesionales peninsulares en Lima y restringiendo el ascenso del favoritismo y nepotismo de criollos; se cortaban los cargos honoríficos familiares de los “hijos del país” en las Audiencias, intendencias y corregimientos. Hay más libertad pero también reforma fiscal, más alcabalas y asfixiantes gabelas en contra de los indios principales, crece la migración rural a la ciudad, se expulsan a los jesuitas. En el gobierno colonial alternan “despóticos” e “ilustrados” (3), desaparecen los corregidores, visitadores y sus abusos por el sistema de Intendencias de origen francés. Se amplía el consumo de bienes importados, Lima es una ciudad refinada y cara donde ingresa el contrabando, el ron jamaiquino y el tabaco de Virginia. El Perú y Lima pierden el monopolio comercial y las minas del Alto Perú (la ruta Potosí-Buenos Aires acorta la salida al Atlántico), el ordenamiento Borbón de visión comercial ultramontana, eleva a virreinato Cartagena de Indias, crea la Audiencia de Quito y la capitanía General en Venezuela y Chile.

En el Perú se mantiene una sociedad de miseria, explotación atroz y marginalidad social y racial dirigido por dos burocracias, la antigua y la moderna de los Borbones y los liberales españoles que iluminan con ideas europeas a los españoles americanos, criollos y caciques en las revueltas en el sur y el Alto-Perú (núcleos de su población). La gran resistencia indígena autónoma del jesuita Túpac Amaru II, en Cusco 1780-1783 y posteriormente en Chuquisaca y la Paz (aparecerá la palabra “patria” y “pueblo” en sus proclamas) constituyen el trastorno más grave que sufre el Virreinato (4) y que germinara posteriormente en los intelectuales limeños la emancipación e independencia en el siglo XIX.

Los liberales cuyo soporte fundamental era la libertad individual, el comercio, la lucha contra la ignorancia y la aplicación de ciencias prácticas en un territorio de haciendas, indios explotados y una elite ilustrada; darían nacimiento a la Republica Peruana de “orden y desarrollo” (impulsada desde el positivismo de Comte).En las Indias se desarrollaba una embrionaria conciencia nacional del liberalismo fidelista, incompatible no solo con la monarquía nacional tradicionalista y patrimonial en retroceso, sino también con la aplicación del reformismo borbónico en un sistema imperial en crisis económica. En Lima el “campeón de la renovación” (según José de la Riva Agüero) el reformista José Baquijano y Carrillo, difusor del enciclopedismo, protector de la prensa libre y de naturales, aboga por terminar con el abuso de la servidumbre, la mita y el tributo indígena, sustituyéndolo por un impuesto a la tierra de acuerdo a su productividad, seria acompañado en este espíritu crítico por el ilustrado reformista Toribio Rodríguez de Mendoza. La postura diferente será la “Carta a los Españoles Americanos”, documento de combate político del separatista Vizcardo y Guzmán en 1799.

El liberalismo del siglo XIX impulsa a Ramón Castilla y será con “Manuel Gonzales Prada que ingresamos a la modernidad política sin secularización de la conciencias” (H. Neira). Augusto B. Leguía con sus positivistas e indigenistas representa el despotismo ilustrado de los Borbones del siglo XX. El problema del indio y el derecho a una mayor participación ciudadana, las revueltas sociales y deportaciones políticas desencadenaran la Revolución de Trujillo en 1931 (minimizada por la oligarquía local y los comunismos del siglo XX). Será un periodo de casi medio siglo de antagonismos ideológicos que retardan el consenso, la convivencia social, la modernidad política y partidaria planteada por el APRA; en un frágil sistema democrático de dictaduras militares y gobiernos civiles aristocráticos y excluyentes social y racialmente. En las últimas dos décadas afianzábamos un camino de desarrollo económico constante, que en su último quinquenio fue ejemplar en la región.

En los últimos tres años hemos vuelto a retroceder política y económicamente por un ex-militar gobernado por el odio, el “anti” y celo de una tropa asolapada del rezago comunista del siglo XXI, que anteponiendo la ideología a la realidad en tres años está haciendo retroceder el “milagro peruano” a cifras económicas y sociales alarmantes. Sera necesario un bloque político que abrace los principios y fundamentos borbónicos, que nos devuelva la razón e iluminismo del valor del conocimiento, las reformas educativas y restablezca velocidad y planificación a las políticas de desarrollo e infraestructura sostenible para una sociedad abierta de este siglo.

(1) Los Reinos del Perú, Fernán Altuve-Febres Lores, p.67
(2) Historia de la Economía Colonial, Carlos Lazo García, p 157-159
(3) Hacia La tercera Mitad, Hugo Neira,p.305
(4) La Independencia del Perú, José A. de la Puente candamo ,p.65

(*) Artista Plástico

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