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Jueves 18 de diciembre 2014

Balance de la COP20: entre ilusiones y compromisos

Por: César Sánchez Olivencia (*)
Balance de la COP20: entre ilusiones y compromisos
Foto: peruinforma.com

 

La fiesta se acabó y ha llegado la hora de hacer un balance general de la realidad de la COP20 que acaba de finalizar en Lima. Fuera del discurso apologético del ministro del Ambiente, muchos delegados concuerdan en señalar que no se ha logrado lo que se esperaba.

Este analista advirtió que la abigarrada agenda de bailes, platos típicos, exhibiciones, protocolos y similares, impediría a la COP20 elaborar acuerdos validos de consenso. Por eso tuvieron que trabajar horas extras para lograr un borrador aceptable. El planeta ha perdido una oportunidad histórica.

Lo más grave es que un grupo de delegados aprovechó el alborozo de la agenda para olvidar intencionalmente los temas de fondo del conclave. Sucedió así a pesar de la advertencia del buen Papa Francisco: “Queda muy poco tiempo para salvar a la tierra”.

Según el diario Gestión, los representantes de los países “no lograron acuerdos sobre el texto en debate. Mientras que China, los países africanos y algunos sudamericanos están en contra, EEUU y los países de Europa pedían aprobar el documento.

Informa que “la plenaria realizada por los representantes de los países asistentes a la COP 20 no logró acuerdos sobre los compromisos que asumirán los países contra el cambio climático, pues existe una división de opiniones sobre el texto del documento”.

Al verse enfrentada a un inminente fracaso, la cumbre, a instancias del proactivo ministro Pulgar Vidal, rubrico al filo de la madrugada lo que no pudo lograr durante las dos semanas de debate previo, fue el domingo con un acuerdo de mínimos “sin compromiso”, que finalmente firmaron los países.

El objetivo del encuentro ha sido reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que pueda limitar el calentamiento global a un máximo de dos grados Celsius. Este borrador servirá ahora de base para la conferencia que se celebrará en París a finales de 2015, para aprobar un acuerdo que sustituya al incumplido protocolo de Kioto.

Un documento sin compromisos

La deficiencia del documento es que establece criterios muy generales que estarían sujetos a múltiples interpretaciones sobre los compromisos nacionales para proteger el medio ambiente. Como dicen los ecologistas, se trataría de "un texto peligrosamente débil".

El borrador propone diversas opciones no vinculantes para las delegaciones presentes en Lima. Las respuestas al problema de parte de las delegaciones de las potencias industriales -como se esperaba- son evasivas y abren las posibilidades de no comprometerse con las obligaciones declaradas en la COP20.

Las metas de reducción de las emisiones contaminantes son indeterminadas (no se fijan metas) y solo se acuerdan promesas voluntarias, que no permiten realizar la medición del avance de cada país. La determinación de los compromisos se ha postergado innecesariamente hasta el próximo mes de marzo de 2015.

Estados Unidos, China y La India, que son los mayores generadores de gases de efecto invernadero, no han facilitado los acuerdos, pese a su reciente compromiso de reducir los gases. EEUU y China no han precisado las cantidades y se han negado a que observadores internacionales supervisen ese proceso.

Por su parte, algunos países africanos, árabes y latinoamericanos acusaron a las naciones industrializadas de no querer diferenciar en los contenidos las responsabilidades y compromisos que les corresponden cumplir a cada uno de los países.

El documento de 37 páginas no responde a las preguntas sobre cómo y cuánto debe hacer cada una de las partes, para luchar contra el cambio climático. Solo se limita a proponer diversas opciones no vinculantes, que constituyen un borrador muy endeble y “manejable”, para la COP21 en París.

La agenda deja más puntos pendientes que resueltos. No se acordó cuántas emisiones contaminantes debe reducir cada país. La mayoría de representantes “la chocaron para la salida”. Solo se expresaron promesas “voluntarias”. Cada parte tiene ahora un plazo para repensar su estrategia en París.

El documento deja muchas cosas para mañana

El problema es que los países deberían reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 40 y un 70 por ciento hasta 2050. Solo con esta meta se podrá limitar el calentamiento de la tierra a un máximo de dos grados Celsius, según los estudios de la ONU. La gravedad de la situación es que se debe comenzar ahora mismo. Mañana puede ser tarde.

Al respecto, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) criticó que los gobiernos fracasaran a la hora de acordar planes claros de reducción de emisiones antes de 2020. “El nuevo acuerdo sobre clima entrará en vigor ese año, pero es necesario hacer algo antes, porque hay récord de emisiones desde hace años”, se quejó la organización.

Estados Unidos, China y La India son los mayores generadores de gases de efecto invernadero. Estas potencias, no han sido precisas en cuanto a cantidades y se han negado a que observadores internacionales supervisen ese proceso. La India se niega a dar aportes económicos para la lucha contra el cambio climático y más bien reclama ser beneficiario.

Otro problema no resuelto es que algunos países africanos, árabes y latinoamericanos acusaron a las potencias industrializadas de no querer distinguir las diferencias entre las responsabilidades y los derivados compromisos que le corresponden a cada uno. Se tiene que reconocer a los causantes del efecto invernadero.

Este grupo de países demanda que las potencias tienen la obligación de financiar la adaptación de las naciones de menores ingresos al cambio climático y no quieren ver perjudicado su crecimiento económico a causa de la reducción estricta de gases contaminantes. Prefieren acumular más riquezas a costa del cambio climático.

Los observadores lamentaron que en COP20 no se atienda a las poblaciones más vulnerables como agricultores, comunidades costeras, indígenas, mujeres y sectores más desposeídos. En este sentido, las organizaciones participantes de la Cumbre de los Pueblos, que se realizó simultáneamente, entregaron sus propuestas a los representantes en la COP20.

“Hubo una serie de intercambios entre países desarrollados y en desarrollo y el resto del texto se ha vuelto significativamente más débil en cuanto a las reglas para el próximo año y cómo lograr acción y ambición climática”, dijo a IPS el coordinador de cambio climático de Care International, Sven Harmeling. “Ha sido realmente desafortunado”, afirmó.

Uno de los aciertos del Perú fue la firma de los diez compromisos por una pesca sostenible por parte del gobierno y los empresarios del sector y el pacto multisectorial para combatir el comercio ilegal de recursos forestales. La meta es que en el 2021 la madera producida a nivel nacional sea únicamente de origen legal.

Asimismo, se reconoce en el presidente de la COP20 y ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, su energía y proactividad, para participar en muchos eventos programados, ya sea con líderes indígenas o altas autoridades. “Ha empujado varios procesos de negociación”, señala Juan Carlos Riveros, representante de la WWF en el Perú.

(*) Miembro de la Red Peruana de Divulgadores Científicos

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