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Lunes 30 de octubre 2017

Almuerzo con Jesús

Por: Thomas Mitchinson
Almuerzo con Jesús
Foto: Difusion

Todos los años leo el libro The Traveler’s Gift (El regalo del viajero), de Andy Andrews. Es una novela acerca de un joven que enfrenta enormes crises en su vida, y después de un accidente de tránsito empieza a viajar a través del tiempo. Se encuentra con varios personajes históricos, cada uno de los cuales le da un valioso consejo.

Conoce a los presidentes Truman y Lincoln, a Cristóbal Colón y a Ana Frank, entre otros. Es un libro de lectura rápida y uno de mis favoritos, pero siempre me deja pensando: “¿A quién me gustaría conocer y con quién me gustaría conversar por unos momentos?”

Al igual que el personaje del libro, me gustaría encontrarme con Truman y Lincoln, y probablemente con John Adams, Peter Ilych Tchaikovsky y quizás hasta con la cómica Phyllis Diller, cuyas películas me hacían reír cuando era niño.

Pero con quien más me gustaría sentarme y conversar es con Jesús. Con todas las divisiones, las controversias y las amenazas de violencia que el mundo enfrenta, me encantaría “almorzar con Jesús”, por así decirlo, para escuchar lo que él tendría para decir y también pedirle que me aconseje para saber cómo podría yo ayudar a sanar estas divisiones viviendo una vida mejor. En realidad, sé que sus palabras no se desviarían de lo que ya se ha registrado en la Biblia.

A mí me encanta el Sermón del Monte que Jesús nos dejó (Mateo, capítulos 5, 6 y 7). En él Jesús no pasa por alto nuestros pequeños enconos y animosidades, mucho menos el odio visceral que una persona puede sentir contra otra. Hace algunas enérgicas exigencias al decir: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”. A través de los años estas palabras han sido una reprensión para mí cuando no he expresado amor hacia otras personas, y un consuelo cuando he sido agredido verbalmente.

Como cristiano, y específicamente como Científico Cristiano, considero que las palabras y obras de Jesús son la gracia salvadora que puede sanar los conflictos destructivos y la violencia que plagan nuestro país y nuestro mundo. El Hijo de Dios presentó la respuesta a cada problema que enfrentamos y prometió: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos...”. Si obedecer y vivir la verdad que él enseñó es la forma más pura de cristianismo, entonces el Sermón del Monte debe ser atesorado en el corazón de cada cristiano como una guía enormemente importante para la vida.

Esto es lo que Mary Baker Eddy, la Fundadora de la Ciencia Cristiana, pregonó. Ella no solo incluyó muchas citas del Sermón del Monte en sus escritos, sino que escribió lo siguiente en un mensaje a su iglesia: “Segu?n mi manera de pensar, el Sermo?n del Monte, lei?do todos los domingos sin comentarios y obedecido durante toda la semana, seri?a suficiente para la pra?ctica cristiana”.

Eddy enseñó que las palabras y especialmente las obras de Jesús no son reliquias de una cultura pasada y de una época menos sofisticada. Su poder espiritual y su eficacia son intemporales, incluso para la curación de la enfermedad. El Dios omnipotente que Jesús nos mostró está aún presente para sanar nuestros cuerpos físicos y nuestros “cuerpos” comunitarios. He probado esto muchas veces en mi vida, en la curación de toda clase de enfermedades, así como en épocas de conflictos personales.

Recuerdo que una noche, antes de actuar frente a una multitud, enfermé del estómago. Como tenía que tocar el clarinete en esa obra, no podía tener náuseas. Pensé en el gran amor de Jesús por todos, y en el Padre omnipresente al que él nos enseñó a orar. Mientras esperaba sentado que llegara mi momento de actuar, oré el Padre Nuestro, lenta y silenciosamente, tratando de sentir el poder sanador de Dios detrás de las palabras. Para cuando terminé esta gran oración, pude subir al escenario y tocar con gracia y sin esfuerzo.

Pienso que de alguna forma aquella noche tuve “un almuerzo con Jesús”, al dejar que sus palabras me hablaran, me influyeran, y trajeran calma y bienestar a mi vida. Esto es posible para todos nosotros. Las enseñanzas de Jesús aún nos hablan a todos a través de las épocas, y tienen un potencial vasto y desaprovechado para traer paz, amor y curación a nuestras comunidades.

Si se siente perturbado por los sucesos mundiales o por asuntos personales, y le gustaría almorzar con un amigo sabio y afectuoso, abra la Biblia y almuerce con Jesús, leyendo su amado Sermón del Monte, y permítale que influya su vida y sus acciones. La curación del mundo comienza con cada uno de nosotros.

Thomas Mitchinson escribe sobre la relación entre el pensamiento, la espiritualidad, la salud como Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Illinois, EEUU. Twitter: @TimMitchinson

 

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