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REDES SOCIALES
Lunes 10 de junio 2019

La demonización de Alan García, su suicidio y la verdad sus dos gobiernos

Por: Gustavo Saberbein Chevalier, PhD.
La demonización de Alan García, su suicidio y la verdad sus dos gobiernos
Foto: Difusión


Gustavo saberbein Chevalier, autor de estas líneas

Alan García gobernó dos veces el Perú con una entrega total y en favor del Perú y los peruanos.

Sin embargo, desde cuándo con Humala y durante el Gobierno de PPK y Vizcarra, el Perú entró en un periodo de bajo crecimiento económico y social y de entrampamiento político, el perfil de un líder con las características de Alan García apareció nuevamente en el escenario político.

Dentro de este contexto, cuando Alan García vivía en España y solo venía al Perú para asistir a las citaciones que tenía con determinados fiscales peruanos, sus adversarios políticos de siempre, le tendieron una trampa con el fin de detenerlo ilegalmente.

Sin embargo, Alan García, político con sólida formación, experiencia de gobierno y poseedor de una buena capacidad de pensar, no cayó en esta trampa y en vez de ello y en coherencia con lo que siempre dijo en momentos de reflexión sobre la vida y el honor, decidió optar por suicidarse, en defensa de su honra, dignidad y lugar en la historia.

En efecto, a solicitud de un fiscal politizado y un juez que le hizo el juego, una orden de detención preliminar fue dada y puesta en marcha contra Alan García el 15 de abril pasado, sin haberse cumplido con los requisitos necesarios para ello y haciendo uso de un acápite legal que solo es una excepción y no una generalidad.

Mas aún, esta trampa fue tendida a sabiendas del rechazo de Alan García al deshonor de verse esposado y humillado públicamente, sin razón alguna. Lo había expresado varias veces delante de compañeros y en conferencias públicas y tiempo atrás lo había anticipado, indirectamente, a sus hijos, viendo venir una etapa difícil de acorralamiento judicial e interesada complicidad mediática.

Por ello, tal orden de captura sólo puede ser interpretada como una maquiavélica acción de sus perseguidores y adversarios políticos que, incluso, habrían estado dispuestos a acabar con su vida de ser ello necesario, pensando mal. Y ¿Por qué?

Porque si de detenerlo se trataba, su apresamiento pudo muy bien haber sido 3 horas más tarde y no en su casa, sino dentro de un local del Ministerio Público cuando Alan García estuviese compareciendo allí, ante una nueva cita de un fiscal. Pero no, ellos habrían querido, alevosamente, un espectáculo público, con escarnio, radio, televisión y gente en la calle.

Esta trampa para detener a Alan García, fue el capítulo final de una larga historia de 30 años, de crítica infundada, acusaciones falsas y demonización interesada, hecha por el poder del dinero y su enorme fuerza publicitaria.

Y por qué razón? Por ser el líder de un partido de izquierda democrática que tiene como propósito el progreso del Perú con libertad, justicia social y con protección a los que menos tienen, partido político que busca igualmente poner fin, lo antes posible, a la pobreza y desigualdad que lacera a millones de peruanos. Ciertamente, su propósito aprista para con el Perú y los peruanos significa poner en marcha una revolución social, que afecta a muchos intereses económicos.

Los dueños del dinero nunca le perdonaron a Alan García gobernar con independencia de ellos, en nombre de los trabajadores manuales e intelectuales, tampoco el exigirles el estricto pago de los tributos que debían pagar por ley y menos aún perdonarle el haber tratado de estatizar sus bancos, empresas financieras y compañías de seguro.

La tergiversación de la verdad histórica y su demonización como líder político durante tanto tiempo, conllevaron a que las mayorías nacionales no conozcan la verdad sobre su desafiante primer gobierno entre 1985 y 1990, y a que no reconozcan el éxito de su segundo gobierno entre 2011 y 2016.

Tal tergiversación de la verdad histórica, trajo confusión en el pueblo y luego desafecto popular, dado el peso que tienen los medios de comunicación masivos en la formación de la opinión pública.

En efecto, sabemos que el uso intenso de los medios de comunicación de masa, durante largo tiempo, con el propósito de desgastar y/o demonizar a una determinada persona, sea éste político o no, logra el fin buscado. Así lo demuestra los estudios hechos al respecto en el Perú y en el exterior.

El PRIMER GOBIERNO APRISTA, 28 de julio de 1985 a 28 de julio de 1990.

Alan García asumió el gobierno en julio de 1985, en medio de una crisis económica, social y política catalogada por el FMI como la mayor crisis de la historia del Perú, tal como dice el texto del documento que recibí el 28 de julio de 1985 en el MEF, en mi condición de Viceministro de Economía.

En efecto, había una deuda externa pública impagable, razón por la que no se venía pagando la deuda a los bancos comerciales internacionales desde el año 1983, por no haber moneda nacional en el tesoro público para este efecto, ni dólares disponibles para ello en el Banco Central de Reserva, solo que Belaunde no decía nada al respecto en su segundo gobierno, de 1980 a 1985.

Había también un alto desempleo, una significativa caída en los ingresos de los trabajadores y una alta inflación mensual que en términos anualizados llegaba 250%, inflación que se encontraba en un acelerado proceso de crecimiento.

Había, igualmente, un Banco Central de Reserva con muy pocas reservas y un gran número de cambistas en el centro de Lima y en otros lugares de la capital, los mismos que subían el tipo de cambio tres veces al día.

En la Comisión de Plan de Gobierno (Conaplan) que en ese entonces presidía Luis Alva Castro, con sede en Barranco, lugar en donde habíamos trabajado un núcleo de expertos profesionales y un número mucho mayor de profesionales consultores que integraron las múltiples Comisiones de Trabajo existentes, ya sabíamos de la existencia de este fenómeno cambiario, e incluso habíamos hecho un mapa del centro de Lima con el número de cambistas existentes y el lugar en que ellos se ubicaban.

Habíamos averiguado, incluso, quienes eran los principales abastecedores de dólares traídos por aviones desde los lugares en donde se sembraba hoja de coca y se lavaba dinero sucio. Eran nacionales con importantes intereses económicos en el Perú.

Los que presidían las Comisiones de Trabajo eran casi todos apristas. Pero Conaplan dio cabida a un número significativo de profesionales simpatizante del apra y también a profesionales independientes que tenían la característica de no estar comprometidos con derecha alguna, ni económica, ni política.

Todo este valioso contingente de profesionales trabajó desde enero de 1982 hasta julio de 1985, en un amplio local que había puesto a disposición de Conaplan un conocido compañero del partido de Haya de la Torre.

Conaplan contaba incluso con un modelo de simulación económica para proyectar en el tiempo las principales variables económicas y comparar resultados en función de
ciertas asumpciones de política económica. Modelo económico que fue uno de los primeros en ser elaborado y utilizado en el Perú con una certidumbre aceptable para hacer proyecciones de corto plazo, es decir de uno a dos años.

Este modelo de simulación económica fue de utilidad en el intercambio de pareceres con representantes del FMI y el Banco Mundial, luego de que el partido aprista ganara las elecciones generales de 1985 y Alan García asumiera la Presidencia de la República.

No hubo, pues, improvisación, falta de preparación, ni desconocimiento de la gravísima situación en que se encontraba el Perú cuando el partido aprista asume por primera vez el gobierno, después de largos 55 años de haber sido fundado, como resultado de los vetos, persecución, tortura, encarcelamiento y asesinato de miles de apristas por parte de gobiernos dictatoriales y la oligarquía peruana, quienes no querían al APRA en el poder.

Como resultado de la grave crisis económica. social y política reinante en julio de 1985, miles de empresas habían consumido más de dos tercios de su capital social. Razón por la cual, el presidente Belaunde, durante su segundo gobierno, se vio obligado a emitir un Decreto para suspender el mandato de quiebra obligatoria al que mandaba la ley de sociedades, hecho sin precedentes durante el Siglo XX en el Perú.

Por otro lado, en el plano internacional, como consecuencia de la alta inflación que padecía EEUU durante la década de los años 1970, de cerca de 14 % en 1979 y la política que aplicó Paul Volcker como presidente de la FED, parte de la década de 1980 se caracterizó también por la prevalencia de altas tasas de interés internacionales y bajos precios de las materias que exportamos, todo lo cual repercutió con fuerza y de manera negativa en la economía del Perú.

Además, al llegar al poder el partido aprista en julio de 1985 tuvo que enfrentar con gran decisión a la subversión terrorista y sus graves consecuencias en nuestra economía y sociedad, tales como el alejamiento de la inversión nacional y extranjera, la salida del país de técnicos y profesionales altamente calificados, la muerte de más de treinta mil peruanos, los permanentes cortes de electricidad y la destrucción de una parte importante de nuestro acervo de capital productivo, en un monto de dinero equivalente a más 30 mil millones de dólares estadounidenses.

Los jóvenes de hoy no han pasado por este grave periodo de la historia del Perú, no vieron los perro muertos colgados de los postes de alumbrado público, no sufrieron la voladura de casas y edificios ocasionada por la explosión de potentes coches bomba, no sufrieron la voladura de torres de transmisión eléctrica y el consiguiente corte de luz por varios días y a veces semanas, no padecieron el asesinato a mansalva de hombres y mujeres del interior del país y en las principales ciudades, no vivieron con sosiego ni toque de queda durante largas noches, no estudiaron en universidades tomadas por partidarios de Sendero Luminoso, ni tuvieron la alegría de poder pensar en un futuro mejor, salvo si abandonaban la tierra que los vio nacer.

El temor, la destrucción y muerte causada por el terrorismo de sendero Luminoso y el MRT fue tan grande que superó a la abominable destrucción y muerte causada por los chilenos en el Perú, durante la guerra del Pacífico; guerra que en realidad no fue entre Chile y Perú sino una Guerra del Perú contra el imperio británico de ese entonces, imperio que en respuesta a sus afanes de enriquecimiento y expansión utilizó como instrumento a Chile.

Sin embargo, algo muy importante, el cartel mediático ocultó también que durante el primer gobierno de Alan García, Sendero Luminoso (SL) y el MRTA fueron reducidos a una mínima expresión en cuanto a número de hombres en armas y logística, gracias a la sacrificada lucha de nuestros militares, el rol de las rondas campesinas que el primer gobierno aprista armó, el importante trabajo de investigación policial hecho por el GEIN creado por Alan García y Agustín Mantilla, y la lucha política de funcionarios públicos apristas a nivel nacional, regional, provincial y distrital, que no abandonaron su cargo y prefirieron morir luchando, políticamente, en un número cercano a los mil quinientos.

Todavía tengo en mente, entre otros muertes de apristas que murieron luchando, la muerte del Alcalde provincial de Huanta, compañero Víctor Yangali Castro, quien postuló para ser alcalde en noviembre de 1985, cuando nadie quería ser candidato, con el lema: "los hombres honestos que trabajan por su pueblo no deben temer nada". Víctor Yangali murió luchando contra tres miembros de SL, el 1 de diciembre de 1987, en una de las provincias más afectadas por el terrorismo de SL.

Ahora bien, por todo lo realizado durante el primer gobierno de Alan García en contra del terrorismo demencial de Sendero Luminoso y el MRTA, el cabecilla de SL pudo muy bien ser capturado en noviembre de 1990, a cuatro meses de la entrega del gobierno a Alberto Fujimori, ya que la detallada información proporcionada por el primer gobierno aprista al gobierno de Fujimori, durante el proceso de transferencia, lo hacía posible.

En efecto, el cabecilla de SL y su séquito, estuvo a punto de ser capturado dos veces en Lima durante fines del primer gobierno aprista, pero logró escapar a duras penas, por una diferencia de minutos, cuando la policía estaba en camino para capturarlos, pero dejaron en las casas en que vivían información importante para su captura.

Efectivamente, el GEIN pudo encontrar importante información sobre la organización de SL y sus dirigentes, asi como tambien el archivo de la historia de sus acciones terroristas y otro tipo de información más, la misma que estaba contenida en cuadernos, discos y videos. Entre los videos encontradas estaba el video en que se ve al cabecilla de SL bailando la canción "Zorba el griego" al lado de su entorno femenino y masculino, video que fue luego transmitido por televisión a nivel nacional y fue visto por millones de peruanos.

Sin embargo, maquiavélicamente y con grave perjuicio para el país, el gobierno de Fujimori aplazó su captura hasta septiembre de 1992, es decir lo aplazó cerca de dos años, con el propósito de preparar las condiciones necesarias para el golpe de Estado de abril de 1992, y para que con la captura de Guzman se encumbrase el gobierno fujimontesinista, tal como ha quedado registrado en la prensa en general y la revista Caretas en particular.

Cuando Guzmán fue capturado por el GEIN, Fujimori estaba pescando en nuestra Amazonía y Montesinos estaba comiendo y bebiendo en una embajada extranjera. Qué les parece?

EL GEIN no le llamaba la atención a Montesinos. Y es por ello que el general de la PN Ketín Vidal, luego de la captura del líder de SL y de llamar por teléfono a Montesinos y no encontrarlo, anunció directamente al mundo la captura de Abimael Guzmán por medio de una entrevista que le concedió a CNN, la cual fue vista en el Perú y muchos otros países.

Así mismo, la fuerza del dinero y su poder mediático no quiso que el pueblo sepa que la hiperinflación y recesión que caracterizó los dos últimos años del primer gobierno aprista fueron, principalmente, 1) el resultado de la inmadurez política de la élite empresarial peruana y 2) el producto de la inmadurez sindical de los dirigentes de los grandes sindicatos de trabajadores, de ese entonces, tal como más adelante veremos.

Ciertamente, el primer gobierno de Alan García no estuvo exento de errores, también los tuvo, fue el caso de los desaciertos en gestión tributaria y cambiaria, así como el error de extender el Plan de Emergencia varios meses más de lo programado, e intentar estatizar la banca, las empresas financieras y las compañías de seguro, errores de los cuales aprendió Alan García y el mismo partido aprista, tal como posteriormente se pudo comprobar durante el exitoso segundo gobierno de Alan García.

Sin embargo, es menester subrayar que, tales errores, no fueron los detonantes de los graves problemas de alza de precios y de recesión productiva acaecidos en la segunda parte del primer gobierno de Alan García.

En realidad, los principales responsables, de tales problemas, por ser los detonantes repito, fueron los dueños de los grandes grupos de empresas nacionales porque, 1)no cumplieron los compromisos de inversión acordados con el gobierno y 2) se excedieron en el alza de salarios que otorgaron a los trabajadores durante la aplicación del llamado Plan de Emergencia, de corto plazo, distinto al shock de precios recomendado por el FMI; pero que ahora ya no lo recomienda por ser injusto e ineficiente.

Los montos de inversión productiva que los más grandes empresarios del país se comprometieron a realizar durante este "acuerdo nacional", entre representantes del Estado, el capital y el trabajo, fueron aquellos que se obtendrían de las utilidades empresariales ganadas en los dos primeros años de gobierno, a los cuales se les debería sumar los créditos de mediano y largo plazo que ellos asumirían para ampliar la capacidad de producción nacional y evitar el estrangulamiento externo por falta de divisas.

Un breve paréntesis, tales primeros dos años de gobierno se contaban partir de julio de 1985, y no a partir del 1 de enero de 1990, como generalmente se hace, con distorsión en la contabilidad referida a las principales variables económicas y sociales de un determinado gobierno.

Un ejemplo de ello es culpar al primer gobierno de Alan García de los múltiples efectos económicos y sociales producidos por el criminal shock de precios aplicado por el gobierno de Alberto Fujimori el 8 de agosto de 1990 a los pocos días de haber asumido el gobierno.

Dicha alza de precios, de una variedad de productos fue tan grande que el ministro de Economía y Finanzas que anunció este terrible shock, Juan Carlos Hurtado Miller, (el mismo que más tarde ocultaría en su casa a Alan García el 5 de abril de 1992, cuando Fujimori dio su golpe de Estado y ordenó su detención vivo o muerto), se vio obligado a hacer una petición al final de su alocución, la misma que en sus propias palabras fueron las siguientes: “Que Dios nos coja confesados”.
Con tal shock de precios, la inflación de agosto de 1990 llegó a 374%, el número de pobres se duplicó en un solo día, de 7 millones de personas a 14 millones. Y, la producción nacional, el ingreso de los trabajadores y el empleo nacional cayó en picada.

Sin embargo, el shock de Fujimori fracasó, pues no logró reducir la inflación a un solo dígito en un corto plazo, razón por la cual Fujimori optó por el shock de precios, dado que la baja de inflación a un solo dígito tomó en realidad 7 largos años, es decir mucho más tiempo que el planeado con graves consecuencias sociales y económicas.

Cerrado el paréntesis, es importante decir que los grandes grupos nacionales que se comprometieron a invertir dentro del país, a partir de las utilidades generadas por la reactivación económica de los dos primeros años, es decir de julio de 1985 a julio de 1987, no se realizaron en la medida de lo acordado, a pesar de que las relaciones con los directivos de tales grandes grupos empresariales, fueron buenas y fluidas desde un comienzo del primer gobierno de Alan García, lo que generó un clima de mutua confianza, base sobre la cual se concertó el Plan de Emergencia de corto plazo y el consiguiente Plan de mediano Plazo.

Aquí vale recordar, con fines ilustrativos, una reunión llevada a cabo con dichos empresarios en Palacio de Gobierno, llamados los "doce apóstoles", y que en realidad fue un número mayor, reunión ocurrida a fines del primer año de gobierno, año de alto crecimiento económico.

En tal reunión, que fue una cena-diálogo, el líder de uno de los más grandes grupos empresariales, Dionisio Romero Seminario, al hacer uso de la palabra, y luego de ofrecer sus puntos de vista, terminó expresándole al presidente García (el mismo que estaba sentado al frente suyo) sus deseos de que ojalá hubiese pronto un segundo gobierno aprista, liderado por Alan García, dado su buen gobierno.

Sin embargo, el primer gobierno aprista, para verificar si los compromisos de inversión empresarial asumidos se habían cumplido, encargó un estudio al experto peruano del Banco mundial Alfredo Thorne, el mismo que relativamente reciente fue el primer Ministro de Economía y Finanzas del gobierno de PPK.

Culminado el estudio, se pudo comprobar con claridad que aproximadamente la mitad de las ganancias empresariales obtenidas en el país se habían remitido al exterior, en vez de ser invertidas en el Perú.

Este hecho generó una frustración en el presidente García y el equipo económico, hecho que junto con otro, el cual se refiere al hecho que los bancos preferían otorgar créditos a las empresas de su propio grupo empresarial con menoscabo de otras empresas, en particular de las medianas y chicas, influyó mucho en la decisión del presidente García de nacionalizar los bancos, empresas financieras y compañías de seguro.

Ahora bien y cuál fue la responsabilidad de los líderes sindicales de esos años? Por qué comprometer también a ellos? Pues, por exigir incrementos salariales muy por encima de la inflación y muy por encima de lo acordado con el primer gobierno de Alan García, acuerdo tomado para evitar el rebrote de la inflación durante el periodo de fijación de precios de determinados productos, y que los empresarios ciertamente otorgaron, incumpliendo en este punto también los compromisos que acordaron con el gobierno.

Así, los más grandes empresarios del país y los mayores dirigentes sindicales incumplieron los compromisos que suscribieron con el primer gobierno aprista, con fines de superar la profunda crisis económica, social y política que caracterizaba al país en julio de 1985, sin necesidad de aplicar la receta que recomendaba el Fondo Monetario Internacional para bajar la inflación, pero que hora no recomienda. Es decir, aplicando un tremendo shock de precios, tal como el realizado por Fujimori en agosto de 1990, el mismo que dejó un mar de desempleados y pobres, y provocó la quiebra de cientos de empresas de todo tamaño.

El poder del cartel mediático no quiso pues, que se sepa, cuáles fueron las principales razones de la hiperinflación y recesión de la segunda parte del primer gobierno aprista.
Por el contrario, le echaron la culpa de todo lo sucedido a Alan García, sin considerar la crisis internacional y nacional existente en julio de 1985, ni tampoco las graves consecuencias que produjo el demencial ataque terrorista de SL y el MRTA, ni menos aún la responsabilidad que tienen los más grandes empresarios y sindicalistas del Perú, en los términos antes expuestos.

Más aún, si consideramos que luego de la nacionalización de la banca en Julio de 1987, los banqueros iniciaron una guerra política contra el gobierno presidido por Alan García, utilizando para ello alguna medidas económicas no santas y un uso intenso y diario de los medios de comunicación masivos.

Los banqueros tenían la decisión y el ánimo de llevar adelante esta guerra política hasta el fin, aunque ello implicara la ruina nacional, extremo que el primer gobierno aprista no estuvo dispuesto a realizar, y prefirió ceder ante los banqueros, con todo lo que ello significó en el desenvolvimiento económico y político del país.

Soy testigo de excepción de estos hechos, por haber tenido el honor de haber sido Ministro de Economía y Finanzas en el primer gobierno aprista de Alan García, incluyendo el acuerdo de concertación tripartito del gobierno con los mayores empresarios y sindicalistas.

El acuerdo con los dueños de los más grandes grupos empresariales fue desarrollado en el local del Club de la Banca, localizado en el distrito de San Isidro, en Lima, acuerdo que tomó concretizar varias semanas, asistiendo por el gobierno aprista el viceministro de Economía Gustavo Saberbein Chevalier, el ministro de Industria y Turismo Manuel Romero Caro, y el asesor presidencial Daniel Carbonetto, quien ya ha fallecido.

El acuerdo con los principales dirigentes sindicales se llevó a cabo en la sala de reuniones del Ministerio de Economía y Finanzas, usualmente llamada la "bolichera", por su amplitud y forma que tiene.

Este acuerdo tripartito fue sellado en la sede del Ministerio de Guerra, comúnmente denominado Pentagonito, teniendo como fedatarios al Estado Mayor del Ejército, al cual asistieron los denominados ”doce apóstoles” y sus principales ejecutivos, así como los principales líderes sindicales del Perú. Hecho innegable que los asistentes a este acuerdo de concertación tripartito, con vida, lo pueden confirmar, incluyéndome yo mismo, el Ministro de Guerra de ese entonces, General de División EP Jorge Flores Torres y muchas otras personas más.

 

SEGUNDO GOBIERNO APRISTA, 28 de julio de 2006 a julio 28 de julio de 2011.

El segundo gobierno aprista de Alan García tuvo un éxito indiscutible tanto en el campo económico, como social y político.

Sin embargo, para las grandes mayorías nacionales, este éxito del segundo gobierno de Alan García, no fue reconocido debidamente, como consecuencia del accionar negativo de sus adversarios políticos y demonizadores de siempre, en esta ocasión con participación de los partidarios del gobierno de Humala, quienes crearon en el Congreso una mega comisiòn de investigación sobre su vida política para ver si encontraban algún acto de corrupción, objetivo que al cabo de más de tres años de pesquisa y un gasto inútil de millones de soles, no pudo ser alcanzado, sino por el contrario sus investigadores se vieron obligados a extenderle un certificado de buena conducta.

Éxito gubernamental que sin embargo, sí fue reconocido a nivel internacional por tirios y troyanos, e incluso por parte de reconocidos organismos de carácter internacional, tales como el FMI, el Banco Mundial, la OCDE y el BID, los mismos que denominaron al éxito logrado por el segundo gobierno aprista de Alan García, como “El milagro peruano”.

Tomando como medida de gobierno, el alto crecimiento económico, la baja inflación, la reducción significativa de la pobreza y desigualdad, y la alta inversión pública descentralizada realizada en el segundo gobierno de Alan García, es posible afirmar que el mismo ha sido uno de los mejores gobiernos de nuestra historia republicana, sino el mejor.

Esto es tan cierto, que los organismos internacionales, que antes lo habían satanizado por su posición ante la deuda externa, no les quedó sino reconocer su éxito, a punto tal que el presidente de EEUU, Barack Obama, en un momento determinado, elogió la significativa reducción de la pobreza lograda durante el segundo gobierno aprista, en términos que nunca lo había hecho antes con gobierno de país alguno.

En efecto, durante el segundo gobierno aprista de Alan García, la pobreza se redujo de 49% en el 2006 a 28 % de la población en el 2011, según cifras oficiales del Instituto Nacional de estadística, INEI, es decir una reducción en la pobreza urbana y rural de 21 puntos, tasa nunca antes registrada en el Perú, que sacó de la pobreza monetaria a seis millones de peruanos.

Ello fue posible porque durante el periodo 2006 – 2011, la tasa de crecimiento promedio anual del PBI en términos reales fue cerca de 8% y porque la inflación anual fue la menor de la región sudamericana.

Y todo ello, a pesar de los efectos negativos para el Perú proveniente de la grave crisis financiera internacional de 2008 y la profunda recesión global que trajo consigo; crisis que fue calificada como la mayor crisis económica y financiera desde la depresión de los años 1930.

Así mismo, durante este quinquenio de gobierno aprista los ingresos de los trabajadores crecieron de manera significativa, el empleo adecuado creció notoriamente, y el desempleo se redujo de manera apreciable.

Tal como sabemos, el alto crecimiento económico anual reduce la pobreza mediante la creación de nuevos empleos y mayores salarios que impactan en la economía familiar y en la elevación del presupuesto público descentralizado, destinado a la inversión en infraestructura y programas de ayuda social, en la Costa, Sierra y Selva, tal como sucedió en el segundo gobierno aprista, de lo cual dan fe mas de cien mil pequeñas, medianas y grandes obras publicas, según consta en los presupuestos públicos de esos años.

Todo ello contribuyó a reducir también la desigualdad de ingresos, que lacera nuestra economía y sociedad. Hecho, ciertamente, importante para el progreso del Perú con justicia.

Empero, muchas veces veces, el desempeño exitoso del segundo gobierno aprista de Alan García, es recortado por sus adversarios políticos y el cartel mediático, aduciendo que tal gobierno exitoso se debió, fundamentalmente, a los altos precios de las materias primas que el Perú exporta.

Ello no es cierto, y se desmiente fácilmente si consideramos que Chile exporta un volumen mayor de minerales que el Perú, pero solo obtuvo la mitad del crecimiento económico que obtuvo el segundo gobierno aprista, durante el mismo periodo.

Así mismo, cuando se constata que el crecimiento económico y social del gobierno de Humala de 2011 a 2016, fue significativamente menor que el que tuvo Alan García durante su segundo gobierno de 2006 a 2011 a pesar que el índice de términos de intercambio promedio anual con el exterior ( BCRP) correspondiente al gobierno de Humala es superior al del segundo al gobierno de Alan García.

En pocas palabras, el gobierno de Ollanta Humala tuvo mejores términos de intercambio con el exterior que el segundo gobierno de AlanGarcía, pero a pesar de esta ventaja, el gobierno de Humala tuvo un crecimiento económico y social mucho menor que el de Alan Garcia.

 

JUDICIALIZACIÓN DE LA POLÍTICA.

En EEUU y Europa están asombrados de cómo en el Perú se ha judicializado la política.

Hay un abuso del encarcelamiento preliminar y preventivo, que es usado como arma política, para encarcelar y retirar de la vida política a líderes de la oposición política.

Es sentido común y así lo acredita la experiencia internacional, que solo basta con una detención domiciliaria y con la intervención de teléfonos para garantizar que un determinado político, no se fugue Y sea así debidamente juzgado, tal como manda nuestra Constitución.

Algunos amigos míos, catedráticos en diversos campos del arte y las ciencias en EEUU, no se explican cómo en el Perú, con un gobierno que se llama así mismo democrático, no se respeten los derechos humanos, tal como es el debido proceso judicial.

Ellos piensan más bien, al igual que yo, que los peruanos estamos viviendo una falsa democracia, dado que el Gobierno de Martín Vizcarra se ha convertido en un gobierno con tendencia autoritaria que ha judicializado la política, uniendo para ello a personas de sectores importantes del Ministerio Público, con personas de algunos sectores del Poder Judicial, el cartel mediático y la complicidad de los servicios de inteligencia que escuchan los teléfonos de manera ilegal y que hacen seguimientos de día y noche a determinados políticos de la oposición, violando con ello nuestras normas legales y derechos fundamentales.

El gobierno de Martín Vizcarra, que cuenta con un conocido asesor político extranjero, que nadie supervisa, y su alianza con un sector de los políticos y funcionarios denominados comúnmente “caviar”, algunos de los cuales parecen ser financiados por empresas comprometidas en la corrupción de ”LavaJato”, están quedando muy mal ante los demócratas de todo el mundo, al tiempo que cavando su propio entierro político y futuros juicios y encarcelamiento, por todo lo que están haciendo de manera ilegal, en contra de lo que manda nuestra Constitución.

Dada la experiencia que hemos tenido en materia de asesores y jefes de seguridad presidenciales extranjeros, parece llegado el momento de poner algún cortapisa por mandato legal y claro.

Finalmente, opino que la muerte de Alan García abre un nuevo capítulo en el Perú, en el que existe la posibilidad de que la mayoría de los peruanos se rebelen activamente contra el orden establecido por Vizcarra y que como consecuencia de ello, el Perú se incline políticamente hacia la izquierda radical, tal como es el caso de los reservistas de Antauro Humala, así como también el caso del nuevo Sendero Luminoso, el mismo que viene avanzando mediante la infiltración de demandas populares de organizaciones de trabajadores del campo y la ciudad y que marcha por las calles de Lima y provincias con notoriedad.

Esto, ciertamente, sería un gran freno a las grandes posibilidades que tiene el Perú por delante, para avanzar con libertad y justicia social.

En particular, ahora que el Perú se ha abierto paso en el mundo, con el esfuerzo de los trabajadores en general y de un gran número de empresarios, en el que no solo destaca la minería y sus derivados sino también la producción y exportación de productos agrarios, pecuarios, y algunos productos manufacturados cuyas exportaciones comenzaron a crecer en el primer gobierno de Alan García y continuaron creciendo durante su segundo gobierno, entre otras razones, como resultado del inicio de la irrigación de los desiertos de nuestra costa, y el pago de nuestra deuda pública externa con productos del Perú iniciado durante el primer gobierno aprista con Gustavo saberbein Chevalier en el MEF.

Alan García tuvo pues, importantes desempeños durante sus dos gobiernos constitucionales, al tiempo que fue víctima de sus demonizadores de siempre y de sus adversarios políticos de toda la vida, y que cuando estaba por cumplir 70 años le tendieron una ilegal y maquiavélica trampa política, razón por la cual él decidió suicidarse, en defensa de su honra, dignidad y lugar en la historia. Ahora él descansa en paz, con el recuerdo imborrable de un gran número de peruanos y en particular con el de sus cientos de miles de compañeros, tal como recordamos y seguiremos recordando con cariño y admiración a Víctor Raúl Haya de la Torre.

 

Gustavo Saberbein, PhD.
Chicago, 3 de junio de 2019

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