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Miércoles 08 de septiembre 2021

¿Quo Vadis Perú?

Por: Arturo Ojeda
¿Quo Vadis Perú?
Foto: Difusión

 

El mundo comienza a trazar el posible rumbo de su marcha luego de superada la pandemia del SARSCOV2. La opinión informada resalta que los países desarrollados tuvieron mayor capacidad para enfrentar la tormenta, contrario a lo ocurrido con los llamados países del Sur o de menor desarrollo. La situación ha sido mucho peor para América Latina, en contraste con lo que se estimaba luego de la década de su auge comercial de la década pasada.

El hecho, es que en su mayor parte, las naciones al sur del Río Grande aprovecharon muy poco “el viento de cola” del desarrollo mundial para transformar sus estructuras económicas y sociales. Definitivamente, nada de ello fue ajeno al Perú. País que, a pesar de tener impresionantes indicadores de crecimiento económico, hizo muy poco para cambiar su características primario exportadoras. Nunca fuimos capaces de reinvertir recursos en la diversificación productiva nacional, en el mejor estilo de INVERTIR -GUARDADNDO PAN- PARA MAYO. El hecho es que tanto, cuando cayeron los precios de las materias primas que el Perú tradicionalmente exporta (commodities), así como el paro en seco de la economía doméstica, sufrimos un shock interno. Del cual recién nos venimos parcialmente recuperando. No sin antes lamentarnos de la muerte de más de 200 mil compatriotas y de la desaparición de miles de micro y pequeñas empresas.

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Los analistas económicos anuncian un relanzamiento de la producción y el comercio internacional, que debería traer beneficios para los países primario exportadores. La pregunta que se cae de madura, es ¿Habremos aprendido de la experiencia, para no cometer los mismos errores?

Al interior de la vetusta clase política, se proclama que debemos aprovechar la reactivación mundial, convocando a capitales extranjeros para la inversión en la explotación de los recursos nacionales. En principio, nadie puede ser contrario a ello (hasta el gobierno se plantea traer capital foráneo, chino en especial). La pregunta del millón es: ¿VENDRÁN EN LAS MISMAS CONDICIONES QUE EN LA PRIMERA DÉCADA DEL PRESENTE SIGLO?

Sería absurdo, tropezar de nuevo con la misma piedra, repitiendo la frase de la canción de Julio Iglesias. Se deben aprovechar las condiciones renovadas para capitalizar en forma sostenida la capacidad productiva nacional, a partir de su DIVERSIFICACIÓN. Recursos tenemos en todo el territorio y en muchas actividades potenciales. Todo pasa por dos elementos. El primero, una DECISIÓN POLÍTICA NACIONAL DE DAR UN NUEVO RUMBO A LA ESTRUCTURA PRODUCTIVA, y el segundo, por darle un nuevo instrumento legal a su proceso de construcción. Si en los 90, la liberalización económica provocó el cambio constitucional, ante el fracaso neoliberal en transformar la economía, no cabe sino recuperar nuestra ECONOMÍA MIXTA, impulsada desde el sector privado (mediano y gran capital), el de la cooperación social (Mypes y emprendimientos) y el del Estado.

Restablecer la Constitución de 1979

La despolitización neoliberal de los últimos 30 años, sin querer queriendo, contribuyó a debilitar la capacidad de reflexión colectiva de nuestro pueblo, el que en su frustración galopante ha buscado cualquier salida a la neoliberal. Producto de ello, es haber ungido a un partido radical como Perú Libre, como el encargado de “cambiar el modelo”. Dentro de ello, lo que cabe resaltar es la VOLUNTAD POPULAR POR EL CAMBIO. Lo cierto es que, lo comprobamos día a día, el nuevo gobierno no tiene la más mínima idea de lo que tiene que hacer. Porque hay un hecho concreto, sus limitaciones ideológicas chocan con lo que el pueblo quiere. Y el Perú quiere ECONOMÍA MIXTA, no la fracasada neoliberal, tampoco la socialista ni menos la comunista.

Frente a ello, se alza potente, la propuesta de Haya de la Torre y la Generación del Centenario. Reflejada majestuosamente en la Constitución de 1979. Contrario a lo que dice Hernando de Soto (quien se contradice con el De Soto de 1992), la Constitución sí es el instrumento legal que puede permitir o detener un proceso de desarrollo. Y ello ocurre en nuestro país. Donde la constitución vigente está hecha para el sector económico pudiente, que corresponde solo a un 20% de la PEA, pero que ignora o ningunea al 80% restante. Por eso han fracasado.

No hay sino una sola salida en el momento actual. Movilizar al país por la reactivación económica, con descentralización, equidad, inversión social, impulsar la diversificación productiva, y RESTABLECER LA CONSTITUCIÓN DE 1979, con la cual se recupera la paridad en la importancia de los sectores económicos y sociales, en sus potencialidades para forjar un desarrollo sostenible con justicia social sin abdicar de la libertad.

He ahí el rumbo. “Y el rumbo es lo que importa”.

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