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Lunes 22 de noviembre 2021

El fin de la República Oligopólica y el restablecimiento de la Constitución de 1979

Por: Arturo Ojeda
El fin de la República Oligopólica y el restablecimiento de la Constitución de 1979
Foto: Difusión

 

Los acontecimientos que se suceden en estos días en la política nacional, no son sino la mejor demostración de la crisis terminal de la República Oligopólica, establecida en e el Perú a partir del documento llamado constitución de 1993. Dicho ordenamiento legal, se impuso como el Estatuto de Ocupación del gran capital internacional en alianza con grupos oligárquicos internos, fundamentalmente mineros y financieros, para recuperar el control que sobre los recursos naturales tuvieron hasta antes del gobierno militar.

Los antecedentes 

No puede obviarse la remembranza histórica de la lucha antimperialista, nacional y popular, desarrollada por el aprismo desde sus orígenes en los años 20 del siglo pasado, en pro de la soberanía nacional y la construcción de un régimen político, económico y social que garantizasen el camino al desarrollo con justicia social sin abdicar de la libertad. Fue así que desde el llamado Programa Mínimo del Aprismo histórico, se formularon cambios estructurales a la sociedad peruana, como la desaparición del latifundio, el control de la explotación de los recursos naturales, el impulso a una industria nacional, la diversificación económica y la descentralización del poder político y el desarrollo económico. Además de grandes transformaciones sociales, como: los derechos laborales, la educación gratuita, el establecimiento de la seguridad social para todos los habitantes del país, el derecho al trabajo, a la vivienda, a la justicia y a la seguridad ciudadana. Luego de las transformaciones estructurales operadas en el periodo 1968-1975, inspiradas fundamentalmente en las propuestas apristas de 1931, éstas se vieron consagradas en la CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE 1979. La misma que cerró definitivamente el ciclo de la República Oligárquica, para abrir paso a la República Democrática Moderna, de desarrollo nacional y popular.

La frustración inicial con la que se enfrentó el nuevo orden, fue el de la crisis económica internacional, causada por el tránsito del capitalismo internacional a una nueva base tecnológica, signada por la llamada Tercera Revolución Industrial. La misma que trajo consigo una variación de las estructuras productivas mundiales. Como resultado se tuvo la llamada Crisis Internacional de la Deuda, la misma que afectó principalmente a América Latina y en especial al Perú. En lo interno, se sumó a ello, la guerra fratricida impulsada por Sendero Luminoso y el MRTA. La Constitución de 1979 tuvo que enfrentar menudo cóctel explosivo, crisis mundial y subversión interna. Y a pesar de ellos, pudo salir adelante, sin desmoronarse. Más bien, permitiendo que con sus propios instrumentos fueran vencidos y superados, tanto la hiperinflación como el terrorismo.

La irrupción oligopólica 

La transformación ocasionada por la revolución mundial de la informática, cambió los patrones mundiales de la producción y el comercio global. Las economías nacionales eran desplazadas por el establecimiento de nuevos centros productivos y de ensamblaje, dispersos a lo ancho del orbe, integradas ahora por la facilidad de las comunicaciones. Si antes las industrias se establecían en cada país, hoy las grandes usinas se desplazaban a paraísos de mano de obra barata y sin regulaciones (China, Vietnam, etc.). Sin embargo, el poder económico se continuó reforzando, en torno a las Finanzas Internacionales. El Capital Financiero ya no reconocía fronteras.

Al mudar el modelo de desarrollo económico, naciones como el Perú volvieron a ser consideradas solamente como fuentes de materias primas. Había entonces una colisión entre la estructura constitucional soberanista y el modelo económico internacional que requiere de nuestros recursos naturales. El nuevo Imperio mundial decidió entonces destruir la Constitución para tomar el control de nuestras riquezas. A esa medida se prestó el gobernante extranjero llamado Alberto Fujimori. Un tipo sin raíces nacionales, totalmente ajeno a un sentimiento patrio, al igual que la mayor parte de grupos dominantes que se constituyeron en aliados de su gobierno.

El golpe de Estado del 5 de abril de 1992, fue para instaurar un régimen político que permita expoliar las riquezas nacionales, y establecer un gobierno populista con el cual dominar la conciencia de la población con políticas de clientelaje sobre mayorías pauperizadas, sin conciencia histórica. Degradada ésta, por una educación alienante , en esencia servil. Como fondo del escenario, se constituyeron OLIGOPOLIOS, que pasaron a apoderarse de los recursos y los mercados nacionales de mayor importancia, como la minería, las finanzas, los alimentos, la salud. Todo ello en el contexto de la CONCENTRACIÓN PROGRESIVA DE LA PROPIEDAD, bajo el principio de la privatización total de los mercados. Consagrado por la constitución de 1993.

Estaba así construido todo el andamiaje de dominación y explotación sobre el Perú y los peruanos.

Las crisis oligopólicas, mundial y peruana

El divorcio entre la esfera financiera y la producción terminó expresándose en la crisis de la especulación inmobiliaria de Estados Unidos que arrastró al mundo en el año 2009. Contrario a todo lo expresado por el neoliberalismo, una vez más, el Estado tuvo que entrar a salvar al Capitalismo. Pero no ha sido ésa, la única lección. La concentración de la riqueza mundial cada vez en menos manos, lleva a la pauperización económica y cultural de centenares de millones de personas en el mundo. Consecuencia de ello, es la pandemia del SARSCOV2. Según dicen producto del consumo como alimento de animales silvestres. ¿No es acaso ello, demostración de serios problemas en la seguridad alimentaria, hábitos de consumo, incapacidad de los Estados para velar por la salud humana, etc.?

El surgimiento generalizado en los países desarrollados de los movimientos populistas de derecha extrema y el cuestionamiento a la globalización comercial, son la demostración cabal de la crisis del modelo que se preciaba de ser la solución a los problemas económicos del mundo. Por el contrario, hoy se reconoce que los Estados importan y más aún que los bloques comerciales (los Pueblos Continente) también son necesarios. El modelo tiene que cambiar. Y Estados Unidos lo sabe y está intentando operar ese cambio. Lo que demuestra que aquello que nos tratan de imponer aca no resiste al mínimo análisis de racionalidad. Ni qué decir de la crisis del medio ambiente, también llamado CAMBIO CLIMÁTICO, que azota al mundo sin misericordia alguna.

El neoliberalismo se ofreció a los peruanos, como el fin de la pobreza y el desarrollo de una economía pujante que nos convertiría en los “pumas del Pacífico”. Jamás lo fuimos. El primer golpe lo sufrimos en 1998, cuando como efecto del desbalance de la balanza comercial , descubrimos que nos habían impuesto un ídolo con pies de barro. Las crisis han sido recurrentes, demostrando que el modelo es excluyente. Solo el 20% del país se ha beneficiado, marginando al 80% restante, el cual solo vive de las migajas que caen de las mesas de los ricos y sus allegados. Ese 20% está concentrado en Lima, algunas zonas de la capital, así como en las ciudades que brindan servicios a los conglomerados de empresas extractivas que expolian al país en este momento. La protesta de los marginados es permanente y se ha expresado repetidas veces por medio del voto. Castigando a los responsables de la situación actual ya quienes no cumplieron con la promesa de superarla (alanismo, humalismo).

Crisis política total y alternativa democrática y popular

Ante la movilización social que busca recuperar el control de sus soberanía y replantear su relación con la economía mundial, en defensa de su derecho al desarrollo con justicia social y libertad, los operadores políticos de los oligopolios ofrecen mano dura. Algunos hablan de mano de hierro con guantes de seda, otros sin ambages directamente ya de mano de hierro. He aquí el tema de fondo. Estamos no ante una lucha de clases, sino una lucha del Pueblo contra los invasores y sus lugartenientes (no es de extrañar que sus principales voceros en el Congreso sean es-militares).

Y debemos resaltar el concepto de LUCHA DE PUEBLOS, formulado originalmente por Haya de la Torre, en estricta aplicación de su filosofía del Espacio-Tiempo Histórico, por el cual identificó la peculiaridad del proceso histórico impulsado por las naciones indoamericanas en la lucha por alcanzar su definitiva independencia de los conquistadores extranjeros. El Pueblo se organiza en un Frente único, de carácter principalmente antimperialista, planteando la unidad en torno a vencer al enemigo mayor. Sin incurrir en infantilismos de izquierda, como los que ahora caracterizan a la dirigencia de Perú Libre, limitados totalmente por sus anteojeras ideológicas que siempre han llevado al fracaso al marxismo enajenado de nuestra realidad social e histórica. En esa línea, por supuesto que es imperativo confrontar el modelo neoliberal, su constitución y a quienesrepresentan los oligopolios. Pero, es fundamental, cohesionar a los sectores sociales en su amplia gama, que bregan por la superación del actual estado de cosas.

Haya y Mariátegui, coincidieron con claridad meridiana, en la necesidad de la conformación de un frente único antimperialista de las clases explotadas. Nadie puede dudar que ése es el carácter principal de la lucha política actual, derrotar al Imperio y sus operadores políticos y económicos. De alguna forma se dio un importante avance en ese objetivo, venciendo a la candidata de la derecha y la corrupción en las elecciones generales recientes. Sin embargo, ese proceso no ha concluido. Es cierto que hay el imperativo de acabar con el instrumento de opresión directo sobre la nación, que es la Constitución de 1993. Pero, también es cierto que el único instrumento capaz de hacer confluir tras ese objetivo a la Nación, es la CONSTITUCIÓN DE 1979. No darse cuenta de ello, es la mejor forma de hacerle el juego a la derecha y al Imperio, quienes aprovechan de la más mínima incertidumbre en los sectores populares, para contraatacar y mantener el Estado que instrumenta su dominación.

La Constitución de 1979, representa el más importante avance en términos de derechos humanos y sociales para nuestro país. Hecho reconocido explícitamente por otras naciones del mundo. Crea las condiciones para el diálogo y la concertación por el desarrollo con justicia social y respecto estricto a derechos aborales, consagrados internacionalmente. Ni qué decir, de los derechos políticos y económicos que generan los espacios para la negociación en igualdad de condiciones de los pueblos originarios, en pro del reconocimiento de sus derechos históricos y culturales.

Hoy, en el Perú asistimos a la demostración palmaria de que el mayor impedimento para el desarrollo nacional, lo constituye el modelo de dominación impuesto por la Constitución de 1993, respaldado por el Imperio Global y los grupos serviles que lo representan. La crisis que la oligarquía oligopólica está generando en el país desde hace 10 años, crea las condiciones para el restablecimiento de la Carta Política de 1979. Ahora mismo, en su afán por recuperar el poder, los grupos políticos que representan a los sectores económicos dominantes, impulsan la vacancia al presidente Castillo, con argumentos reñidos con la Constitución que enarbolan y defienden. Demostrando que no existe verdadero estado constitucional de derecho, sino el imperio de intereses particulares. Los que buscan imponerse por la fuerza. Es decir, se configura el delito del Golpe de Estado. El mismo que viene amenazando de diversas formas al país desde el año 2017. Se demuestra así la inoperancia de la actual constitución para conducir el proceso político nacional. Frente a ello, debiera organizarse la MOVILIZACIÓN POPULAR CIUDADANA por el retorno de la constitucionalidad popular, invocando el artículo 307 de la Carta Política de 1979. Por la cual se establece que no perdió vigencia por causas de un golpe de Estado. Pero que, principalmente, permite revocar todo el andamiaje explotador que los oligopolios han implementado para saquear al Perú y a los peruanos.

LA TAREA ES CLARA Y CONCRETA, UNIR AL PUEBLO EN CONTRA DE LA ALIANZA DOMINANTE, DEROGAR SU INSTRUMENTO DE OPRESIÓN, LA CONSTITUCIÓN DE 1993, Y RESTABLECER LA DE 1979. Todo ello, como producto de un Referéndum ciudadano en que sea el pueblo mismo el que decida el régimen que quiere como el impulso creador de su destino.

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