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Viernes 14 de enero 2022

El Perú no está perdido

"Acabemos con esta suerte de guerra civil incruenta desatada por la oligarquía neoliberal, una alternativa caduca", sostiene Gustavo Saberbein Chevalier.
El Perú no está perdido
Foto: Difusión
Tal como decía mi recordado amigo José Matos Mar, somos un poliedro con muchas caras que nos impiden la unión y el desarrollo. Se trata de una diversidad de caras que repercuten negativamente en el ámbito político, económico y social de nuestro país.

En el ámbito político, somos una republica oligárquica, costeña, incapaz de concebir un proyecto nacional de desarrollo de largo plazo y llevarlo a cabo con éxito, una república oligárquica que facilitó la explotación y el envilecimiento de los serranos, con el fin de que los oligarcas se enriquecieran bajo la égida del feudalismo, cuando no de la esclavitud, desde el fin de nuestra independencia, 1821-1824, hasta cuándo el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado puso en marcha su reforma agraria en 1969.

En el ámbito social estamos partidos sobre todo por nuestro color de piel, el lugar de nuestro nacimiento, el tipo de trabajos que tenemos, el nivel de nuestros ingresos y el uso del idioma quechua y aymara por parte del 15% de nuestra población, además de los idiomas que se hablan en nuestra Selva.

Nuestra serranía alberga el 30% de muestra población, nuestros serranos están asentados en un gran número de ciudades y campos, en muchas de nuestras provincias y distritos, con poca afinidad de unión y concertación, todo lo cual afecta nuestra necesaria unión social, que debe superar la diferencia de etnias, tipo de trabajo, ingresos y salarios, tal como ya lo hemos hemos mencionado.

Y en el caso de nuestros oligárquicos , ellos se encuentran asentados principalmente en Lima Metropolitana, ciudad que cuenta con una población de 10 millones de habitantes, la misma que constituye el 30 % de nuestra población total y tiene muy poca capacidad de integrar y gobernar en favor de todos los peruanos.

Una gran diferencia con EUA, por ejemplo, que tuvo una guerra civil cruenta entre los estadounidenses del Sur y los del Norte. Los del Norte proponían la libertad de los negros y el desarrollo de la industria manufacturera.

Y los hacendados del Sur de EUA, querían continuar con su proyecto de exportación de materia prima esclavista, principalmente de exportación algodón y tabaco, y separarse del Norte de EUA para extender su territorio hasta Mexico y formar así un nuevo país.

Somos, pues, una República oligárqica, exportadora de materias primas y metales preciosos, fragmentada y atrasada, que carece de una elite con capacidad de desarrollar el país y que además se dedica, en mucho, a la búsqueda de negociados, entendiéndose estos, principalmente, como la entrega injusta de parte de nuestros de recursos naturales y empresariales al capital extranjera, tal como la venta de empresas públicas a precios de remate durante el gobierno de Alberto Fujimori en la década de 1990 o la deplorable concesión de lotes mineros a lo largo de nuestra historia republicana.

Dentro de la República oligárquica, tenemos, sin embargo, una burguesía nacional que realiza algunos avances productivos en el campo del comercio, la agricultura, pesca, minería, industria manufacturera, así como en los servicios bancarios, financieros, aseguranza y AFPs, servicios que en su mayoría son oligopolios, sin mayor control ni regulación, que funcionan con abuso en la determinación de sus precios y comisiones, en perjuicio de la gran mayoría de peruanos.

Todo lo antes dicho, no significa que debamos minimizar la exportación de materia prima y metales precios y favorecer la industria manufacturera. Por el contrario, debemos seguir fomentando el crecimiento de la exportación de materia prima y metales preciosos, con una política clara y transparente ante la inversión extranjera y nacional._
 
Al respecto, son ilustrativos los casos de Australia, Canada y Noruega, países desarrollados en los que se combinó el desarrollo de la exportación de materia prima con la industrialización manufacturera.

Y en el caso específico de la minería, debemos ampliarla con un trato justo a los trabajadores, comuneros y campesinos vinculados a la explotación minera, el respecto a la naturaleza y el justo pago tributario al Estado peruano, tomando en cuenta las características y opacidades en cuanto al verdadero valor de la producción y exportación minera.

Por cierto, la importancia de la minería minería es visible si se toma en cuenta que ella es responsable del 10% del PBI, genera entre el 15 y 20 % de los ingresos públicos, representa el 60% de nuestras exportaciones y da trabajo a cerca de un millón de trabajadores de manera directa e indirecta.

Con una buena política de atracción de la inversión extranjera, interesada en la minería, estos buenos indicadores económicos pueden aumentar de manera significativa y contribuir al desarrollo nacional en general y de la industria manufacturera en particular.

A lo largo de nuestra historía republicana, no debemos olvidar que la división y la lucha política se ha dado también entre miembros de la élite de oligarcas y sus allegados, perjudicando con ello a la mayoría de los peruanos, tal como sucedió durante la guerra con Chile en 1979-1884 ó la lucha infertil contra el gobierno de Leguía durante el periodo 1919-1930, por ejemplo.

Lamentablemente, la desunión y disputa política entre peruanos sigue presente en la actualidad, perjudicando a la economía, sobre todo en lo que respecta a la creación de empleo digno, que tanto necesita nuestro país.

Incluso, la desunión y disputa entre peruanos, está alcanzando alturas mayores, tal como es la lucha civil incruenta que se viene librando entre el Congreso Nacional y el Ejecutivo, justo en momentos en que el neoliberalismo viene siendo sido sepultado como modelo de sociedad.

No sin razón, hemos tenido en los últimos 5 años, 5 presidentes, 3 de ellos, en la práctica, vacados o altamente probables a ser vacados por el Congreso si no renunciaban, Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra y Manuel Merino Lama.

A ellos debemos agregar 1 presidente temporal, Franciso Sagasti y 1 presidente recientemente electo por 5 años, Pedro Castillo, el mismo que desde el principio de su mandato sufre de múltiples ataques políticos de congresistas de derecha con el fin de que sea vacado por el Congreso Nacional, ataques realizados, principalmente, por congresistas de los partidos políticos: Fuerza Popular, de Keiko Fujimori; Renovación Popular, de Rafael López Aliaga; y Avanza País, de Hernando de Soto. Todos ellos vinculados a la oligarquía nacional.

En el destructivo esfuerzo por vacar al presidente Pedro Castillo y continuar aplicando el neoliberalismo en nuestro país, destaca la hija de Alberto Fujimori ya que la candidata presidencial Keiko Fujimori movió cielo y tierra para tratar de anular la elección de Pedro Castillo, desde antes que lo proclamen como presidente, sin tener prueba alguna, habiendo tenido la osadía de usar matones para insultar y vejar al presidente del Jurado Nacional de Elecciones, así como enviar delegaciones al exterior , incluyendo militares retirados de alto rango, para buscar apoyo para su injusta causa, la misma que, tal como era de esperar, no tuvo mayor eco internacional.

Recurriendo a nuestra historia y obteniendo mayores razones para descartar la continuación del neoliberalismo de los últimos treinta años, recordemos que el modelo de sociedad liberal propuesto por San Martín y Bolivar a comienzos de los primeros años de 1820, no ha dado los resultados esperados, por el contrario, los resultados obtenidos han sido desfavorables para la mayoría de la población.

En efecto, la propuesta de San Martín, Bolivar y sus seguidores del siglo XIX, XX y XXI de construir una sociedad liberal con una economía capitalista abierta al exterior, basada en la propiedad privada, la libre competencia, la inversión privada nacional y extranjera y la organización de un Estado pequeño, no ha sido exitoso en cerca de 200 años.

Este antecedente histórico de largo plazo, cuál fue el tratar de lograr el desarrollo del Perú con una economía liberal como la antes descrita, fracasó rotundamente.

Por otro lado, recordemos también que en los últimos 30 años, durante 1990-2020, con la imposición fujimorista de una Constitución neoliberal en 1993, escrita por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía peruana sólo pudo alcanzar durante el gobierno de Alan García altos porcentajes en el crecimiento del PIB por habitante de nuestra economía. Los restantes años fueron de crecimiento por habitante regular, bajo o negativo.

Aún sigue gravitando en nuestro país, el quiebre de nuestra democracia en 1992 y la aplicación a partir desde ese entonces de una política de capitalismo salvaje neoliberal impuesta por la fuerza, la misma que que sometió al poder judicial, la fiscalía de la nación y el jurado nacional, además de violar importantes derechos humanos, y destruir valiosos valores de nuestra población.

Aún se deplora en nuestro país el menoscabo de los partidos políticos fujimorista, la persecución de algunos de sus más importantes líderes, la extensión y la profundización de la corrupción, así cómo su política de oposición destructiva en el Congreso y su objetivo de deslegitimar la victoria electoral del profesor Pedro Castillo en la actualidad.

A este respecto es importante tener presente que, para reducir nuestro sector informal, que actualmente alcanza el 78 % de nuestra población laboral, así como para aumentar nuestro empleo decente, que tanto necesitamos, el PBI de nuestra economía por habitante debe crecer cuando menos al 5% anual en términos reales.

Tasa de crecimiento alcanzado en los últimos treinta años sólo durante el segundo gobierno de Alan García, 20O6-2011, el mismo que hizo un gran llamado a la inversión extranjera, gobierno y en el que con fondos públicos se hicieron más de cien mil obras en todo el país, obras cuyo gasto está registrado en los Prepuestos Públicos de carácter anual correspondientes a su quinquenio gubernamental.

Como alternativa a la República oligárquica necesitamos la construcción de una sociedad moderna con una economía capitalista de mercado mixto, con un Estado antiimperialista y regulador, que desde la perspectiva de un proyecto nacional a largo plazo, contribuya a la diversificación de la economía, el incremento sostenido de la productividad por habitante y el logro de una justa distribución de ingresos.

Esta alternativa que beneficia a todos los peruanos, a efectos de ser aplicada, debe contar con el apoyo de la mayoría de nosotros, con una fuerte presencia en los medios de comunicación social y llegado el caso con marchas y manifestaciones de carácter regional y nacional, de oposición a la postura actual del Congreso y la probable continuación del neoliberalismo.

En efecto. el Perú no está perdido, los perdidos han sido sus gobernantes. En buena hora, tenemos alternativas de desarrollo distintas al neoliberalismo.

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Gustavo Saberbein es consultor económico y conferencista. Ha sido Ministro de Economía y Finanzas en el Perú y catedrático de Economía y Vicepresidente de la Universidad San Agustín en Chicago, EUA.
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